«EL OLFATO ES EL MEJOR SENTIDO DE DEFENSA»

La ingeniera de L’Hospitalet, Rosa Arias, es fundadora y directora ejecutiva de Science for Change, una empresa que se ha fijado un objetivo claro: abordar los desafíos ambientales, sociales y sanitarios que afectan a los ciudadanos.

Por Manel Manchón, periodista

Curiosa por naturaleza, amante de las matemáticas y la química. Siempre puede haber algo más. No es suficiente con la primera respuesta que se recibe. Hay que investigar, preguntar, investigar. Rosa Arias transmite entusiasmo. Enmarca al interlocutor, y le hace saber que está muy por delante, pero, a la vez, señala que todo lo que se ha hecho es enorme, y también en su ciudad, L’Hospitalet, que «ha dado un salto gigantesco, ahora con el alcalde Quiros, que quiere algo muy necesario: la unión de todos los barrios de la ciudad».
Arias es la fundadora y CEO de Science for Change, una empresa que ha establecido un objetivo claro: abordar los desafíos ambientales, sociales y de salud que afectan a los ciudadanos. Ingeniera química de L’Hospitalet, con familia de origen gallego, Rosa Arias defiende la participación ciudadana. Y ha logrado que los propios ciudadanos participen en la investigación científica. ¿Cómo?

Es la creadora de OdourCollect, una aplicación gratuita con la que se puede construir un mapa olfativo a través de la colaboración ciudadana. La aplicación está destinada a monitorear la contaminación en ciertos lugares del área metropolitana. Arias observa esto con humor, pero convencida de lo que dice: «El sentido del olfato es el mejor sentido de defensa». Es decir, puede alertar sobre problemas ambientales graves, fuga de productos químicos que pueden dañar la salud de los habitantes de una determinada área.

«Había pocos datos sobre la contaminación. El objetivo es advertir a los emisores y tratar de reducir el impacto. Logré con este fin un proyecto europeo, con la validación de una metodología específica», dice Rosa Arias, que colabora con administraciones públicas, como el AMB, para llevar a cabo iniciativas relacionadas con la economía circular o la gestión de residuos.
Siempre activa, con mil ideas, Arias creó la aplicación OdourCollect en 2016 y luego buscó financiamiento para que tomara dimensión. En 2017 organizó un consorcio de 14 socios europeos y redactó el proyecto D-NOSES, con la idea de validar una metodología basada en la ciencia ciudadana. «Es importante introducir esta cuestión en la agenda pública, porque se trata de un tipo de contaminación no regulada, aunque sea la segunda causa de queja ambiental después del ruido», dice.
Posteriormente, en 2019, lanzó Science for Change. A los pocos años, la iniciativa de Rosa Arias se ha posicionado a escala europea. Se trata de un proyecto experto en ciencia ciudadana e investigación colaborativa con nueve investigaciones europeas aprobadas y un equipo de casi 20 personas, la mayoría mujeres.
Rosa Arias afirma que el trabajo se centra en los municipios, y para ellos presionar a las empresas emisoras en el momento en que se detectan estos malos olores. Para este propósito, se utilizan licencias ambientales, con el objetivo de no superar el umbral de olores que pueden ser perjudiciales para la salud de los ciudadanos.
La idea de que la ciencia puede ser colaborativa, con el impulso de cualquier ciudadano, es para Rosa Arias algo esencial que fomenta un sentido de comunidad. «En asuntos como estos, esta conexión es muy importante, sabiendo que se trabaja en conjunto» dijo.
¿Y cómo es esta comunidad? Arias se siente involucrada en el área metropolitana, desde L’Hospitalet. Él cree que hay grandes proyectos urbanos en marcha y también en el sector de la salud, como el nuevo Hospital Clínico. «Se puede decir que es un buen momento, que la dinámica es positiva, desde iniciativas más pequeñas a iniciativas más grandes.» A este respecto, Arias considera que Cataluña tiene un gran margen sobre otras zonas de España, con una idea más avanzada sobre cómo investigar basada en una buena colaboración entre empresas, profesionales, ayuntamientos y organismos supramunicipales como el AMB.

Otro de sus objetivos es que las mujeres puedan tener referencias y que las niñas apuesten por carreras científicas. «Hay que felicitar a las niñas cuando avanzan en matemáticas, ofreciéndoles referencias, con la idea de que no hay nada que tenga que encajar con un cierto sexo. La mitad de mi equipo, por ejemplo, está compuesto por mujeres».
Defensora del modelo de ciudad de 15 minutos, para que el ciudadano del área metropolitana pueda tener todos los servicios en un radio pequeño, Rosa Arias entiende que hay mucho por hacer y que, precisamente, en la AMB «no se entiende que haya diferentes servicios de bicing cuando pasamos de una ciudad a otra sin darnos cuenta».

Por Manel Manchón, periodista

Curiosa por naturaleza, amante de las matemáticas y la química. Siempre puede haber algo más. No es suficiente con la primera respuesta que se recibe. Hay que investigar, preguntar, investigar. Rosa Arias transmite entusiasmo. Enmarca al interlocutor, y le hace saber que está muy por delante, pero, a la vez, señala que todo lo que se ha hecho es enorme, y también en su ciudad, L’Hospitalet, que «ha dado un salto gigantesco, ahora con el alcalde Quiros, que quiere algo muy necesario: la unión de todos los barrios de la ciudad».
Arias es la fundadora y CEO de Science for Change, una empresa que ha establecido un objetivo claro: abordar los desafíos ambientales, sociales y de salud que afectan a los ciudadanos. Ingeniera química de L’Hospitalet, con familia de origen gallego, Rosa Arias defiende la participación ciudadana. Y ha logrado que los propios ciudadanos participen en la investigación científica. ¿Cómo?

Es la creadora de OdourCollect, una aplicación gratuita con la que se puede construir un mapa olfativo a través de la colaboración ciudadana. La aplicación está destinada a monitorear la contaminación en ciertos lugares del área metropolitana. Arias observa esto con humor, pero convencida de lo que dice: «El sentido del olfato es el mejor sentido de defensa». Es decir, puede alertar sobre problemas ambientales graves, fuga de productos químicos que pueden dañar la salud de los habitantes de una determinada área.

«Había pocos datos sobre la contaminación. El objetivo es advertir a los emisores y tratar de reducir el impacto. Logré con este fin un proyecto europeo, con la validación de una metodología específica», dice Rosa Arias, que colabora con administraciones públicas, como el AMB, para llevar a cabo iniciativas relacionadas con la economía circular o la gestión de residuos.
Siempre activa, con mil ideas, Arias creó la aplicación OdourCollect en 2016 y luego buscó financiamiento para que tomara dimensión. En 2017 organizó un consorcio de 14 socios europeos y redactó el proyecto D-NOSES, con la idea de validar una metodología basada en la ciencia ciudadana. «Es importante introducir esta cuestión en la agenda pública, porque se trata de un tipo de contaminación no regulada, aunque sea la segunda causa de queja ambiental después del ruido», dice.
Posteriormente, en 2019, lanzó Science for Change. A los pocos años, la iniciativa de Rosa Arias se ha posicionado a escala europea. Se trata de un proyecto experto en ciencia ciudadana e investigación colaborativa con nueve investigaciones europeas aprobadas y un equipo de casi 20 personas, la mayoría mujeres.
Rosa Arias afirma que el trabajo se centra en los municipios, y para ellos presionar a las empresas emisoras en el momento en que se detectan estos malos olores. Para este propósito, se utilizan licencias ambientales, con el objetivo de no superar el umbral de olores que pueden ser perjudiciales para la salud de los ciudadanos.
La idea de que la ciencia puede ser colaborativa, con el impulso de cualquier ciudadano, es para Rosa Arias algo esencial que fomenta un sentido de comunidad. «En asuntos como estos, esta conexión es muy importante, sabiendo que se trabaja en conjunto» dijo.
¿Y cómo es esta comunidad? Arias se siente involucrada en el área metropolitana, desde L’Hospitalet. Él cree que hay grandes proyectos urbanos en marcha y también en el sector de la salud, como el nuevo Hospital Clínico. «Se puede decir que es un buen momento, que la dinámica es positiva, desde iniciativas más pequeñas a iniciativas más grandes.» A este respecto, Arias considera que Cataluña tiene un gran margen sobre otras zonas de España, con una idea más avanzada sobre cómo investigar basada en una buena colaboración entre empresas, profesionales, ayuntamientos y organismos supramunicipales como el AMB.

Otro de sus objetivos es que las mujeres puedan tener referencias y que las niñas apuesten por carreras científicas. «Hay que felicitar a las niñas cuando avanzan en matemáticas, ofreciéndoles referencias, con la idea de que no hay nada que tenga que encajar con un cierto sexo. La mitad de mi equipo, por ejemplo, está compuesto por mujeres».
Defensora del modelo de ciudad de 15 minutos, para que el ciudadano del área metropolitana pueda tener todos los servicios en un radio pequeño, Rosa Arias entiende que hay mucho por hacer y que, precisamente, en la AMB «no se entiende que haya diferentes servicios de bicing cuando pasamos de una ciudad a otra sin darnos cuenta».

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