LA PLANIFICACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD Y EL TERRITORIO

Las delimitaciones territoriales deberían responder a la mejor manera de organizar administrativamente los servicios públicos a la ciudadanía. Aun así, el centro del debate son los conflictos por el poder político y administrativo entre territorios y ciudades.

Roser Fernández. Directora general de la Unió Catalana d’Hospitals y Presidenta de la Comissió d’Atenció a les Persones, de Salut i Social de Foment del Treball.

Las delimitaciones territoriales tendrían que responder a la mejor manera de organizar administrativamente los servicios públicos a la ciudadanía. Aun así, el centro del debate son los conflictos por el poder político y administrativo entre territorios y ciudades.
El Estatuto de Cataluña del 2006 establece que la organización básica territorial de Cataluña serán los municipios y las veguerías, demarcación de la Cataluña republicana del 1936-1939.
Concretamente, la región metropolitana o veguería de Barcelona, con más de 5 millones de habitantes, por su extensión y diversidad, supone un claro contrapeso para la planificación y la gestión de servicios públicos de responsabilidad autonómica. Y este es otro de los conflictos políticos que se plantean sobre la cuestión.
En todo caso, un principio que deberíamos compartir es que las estructuras administrativas territoriales deben estar al servicio de las personas y no a la inversa, y que no podemos inflacionar niveles que no aportan valor por motivos de reparto de juego.

“La descentralización en la gestión de los servicios públicos es clave, sobre todo para dar respuesta a la diversidad territorial, pero sin caer en el riesgo del localismo o la política de campanario.”

Si nos centramos en el concepto Salud de la OMS que la define no solo como la ausencia de la enfermedad sino también como un completo estado de bienestar físico y emocional, difícilmente podemos segmentar la atención a las personas en servicios sanitarios y sociales.

A partir de aquí algunas reflexiones sobre el valor de la territorialidad:

– La bondad de la descentralización en la planificación y la gestión de los servicios sanitarios y sociales para acercarse a la necesitados de la diversidad territorial.
– La bondad de la acción comunitaria en unas nuevas políticas de salud que no solo deben atender la enfermedad o la dependencia, sino que han d‘avanzarse a actuar preventivamente para disminuir los riesgos a enfermar, procurar la salud y la autonomía personal, así como minimizar las desigualdades territoriales.
– La necesidad de apostar por la Salud en todas las políticas: salud, educación, vivienda, movilidad, etc., y por tanto la plena integración en las políticas locales.
– La necesaria coordinación territorial de la gestión de las rutas asistenciales, sanitarias y sociales, para garantizar la continuidad asistencial a las personas. Y en este caso en concreto, donde las competencias en los servicios sanitarios son autonómicas y las competencias en servicios sociales compartidas con los municipios, el valor de las comisiones territoriales de coordinación resulta estratégico.

Aun así, el modelo organizativo del sistema de salud en Cataluña tiene una idiosincrasia propia en la que el Servicio Catalán de la Salud y las regiones sanitarias son la administración referente para la planificación la financiación, la contratación y la evaluación de la cartera de servicios en una red de provisión de servicios sanitarios y sociosanitarios (SISCAT).
Una red con servicios descentralizados, de proximidad, que trabaja coordinadamente y en la que los criterios que tienen que prevalecer van mucho más allá de las delimitaciones territoriales. Estos criterios deben estar avalados por la lógica en la capacidad de resolución en función de la “n” o masa crítica, y la racionalidad en el uso de unos recursos complejos en cuanto a las instalaciones, equipamientos y recursos humanos. El objetivo final no es solo la equidad en el acceso territorial sino también  la equidad en el acceso en los resultados se viva donde se viva. Y esto requiere una visión supraterritorial.

En todo caso, la descentralización en la gestión de los servicios públicos es clave, sobre todo para dar respuesta a la diversidad territorial, pero sin caer en el riesgo del localismo o la política de campanario.
Y como compaginarlo todo ello? Probablemente no fragmentando más competencias entre niveles de administración, y apostar por espacios de cogovernanza y participación.
La acción comunitaria y preventiva, la salud poblacional, se debe gestionar desde la proximidad territorial con la participación del mundo local. La planificación del sistema de salud, su cartera de servicios, velar por la calidad, la excelencia y la equidad es una responsabilidad de país, que requiere conocimiento clínico, buen gobierno y gestión.
La realidad de la coordinación territorial de servicios sanitarios y sociales en el ámbito de la región metropolitana de Barcelona, puede ser un buen ejemplo de coordinación interadministrativa porque recoge la realidad de la diversidad poblacional, de los dispositivos de proximidad y también de referencia.
En el ámbito de la prestación de servicios públicos no forzamos la discusión política, administrativa y estructural. Forzamos la coordinación para la accesibilidad y la calidad de los servicios a las personas.

Roser Fernández. Directora general de la Unió Catalana d’Hospitals y Presidenta de la Comissió d’Atenció a les Persones, de Salut i Social de Foment del Treball.

Las delimitaciones territoriales tendrían que responder a la mejor manera de organizar administrativamente los servicios públicos a la ciudadanía. Aun así, el centro del debate son los conflictos por el poder político y administrativo entre territorios y ciudades.
El Estatuto de Cataluña del 2006 establece que la organización básica territorial de Cataluña serán los municipios y las veguerías, demarcación de la Cataluña republicana del 1936-1939.
Concretamente, la región metropolitana o veguería de Barcelona, con más de 5 millones de habitantes, por su extensión y diversidad, supone un claro contrapeso para la planificación y la gestión de servicios públicos de responsabilidad autonómica. Y este es otro de los conflictos políticos que se plantean sobre la cuestión.
En todo caso, un principio que deberíamos compartir es que las estructuras administrativas territoriales deben estar al servicio de las personas y no a la inversa, y que no podemos inflacionar niveles que no aportan valor por motivos de reparto de juego.

“La descentralización en la gestión de los servicios públicos es clave, sobre todo para dar respuesta a la diversidad territorial, pero sin caer en el riesgo del localismo o la política de campanario.”

Si nos centramos en el concepto Salud de la OMS que la define no solo como la ausencia de la enfermedad sino también como un completo estado de bienestar físico y emocional, difícilmente podemos segmentar la atención a las personas en servicios sanitarios y sociales.

A partir de aquí algunas reflexiones sobre el valor de la territorialidad:

– La bondad de la descentralización en la planificación y la gestión de los servicios sanitarios y sociales para acercarse a la necesitados de la diversidad territorial.
– La bondad de la acción comunitaria en unas nuevas políticas de salud que no solo deben atender la enfermedad o la dependencia, sino que han d‘avanzarse a actuar preventivamente para disminuir los riesgos a enfermar, procurar la salud y la autonomía personal, así como minimizar las desigualdades territoriales.
– La necesidad de apostar por la Salud en todas las políticas: salud, educación, vivienda, movilidad, etc., y por tanto la plena integración en las políticas locales.
– La necesaria coordinación territorial de la gestión de las rutas asistenciales, sanitarias y sociales, para garantizar la continuidad asistencial a las personas. Y en este caso en concreto, donde las competencias en los servicios sanitarios son autonómicas y las competencias en servicios sociales compartidas con los municipios, el valor de las comisiones territoriales de coordinación resulta estratégico.

Aun así, el modelo organizativo del sistema de salud en Cataluña tiene una idiosincrasia propia en la que el Servicio Catalán de la Salud y las regiones sanitarias son la administración referente para la planificación la financiación, la contratación y la evaluación de la cartera de servicios en una red de provisión de servicios sanitarios y sociosanitarios (SISCAT).
Una red con servicios descentralizados, de proximidad, que trabaja coordinadamente y en la que los criterios que tienen que prevalecer van mucho más allá de las delimitaciones territoriales. Estos criterios deben estar avalados por la lógica en la capacidad de resolución en función de la “n” o masa crítica, y la racionalidad en el uso de unos recursos complejos en cuanto a las instalaciones, equipamientos y recursos humanos. El objetivo final no es solo la equidad en el acceso territorial sino también  la equidad en el acceso en los resultados se viva donde se viva. Y esto requiere una visión supraterritorial.

En todo caso, la descentralización en la gestión de los servicios públicos es clave, sobre todo para dar respuesta a la diversidad territorial, pero sin caer en el riesgo del localismo o la política de campanario.
Y como compaginarlo todo ello? Probablemente no fragmentando más competencias entre niveles de administración, y apostar por espacios de cogovernanza y participación.
La acción comunitaria y preventiva, la salud poblacional, se debe gestionar desde la proximidad territorial con la participación del mundo local. La planificación del sistema de salud, su cartera de servicios, velar por la calidad, la excelencia y la equidad es una responsabilidad de país, que requiere conocimiento clínico, buen gobierno y gestión.
La realidad de la coordinación territorial de servicios sanitarios y sociales en el ámbito de la región metropolitana de Barcelona, puede ser un buen ejemplo de coordinación interadministrativa porque recoge la realidad de la diversidad poblacional, de los dispositivos de proximidad y también de referencia.
En el ámbito de la prestación de servicios públicos no forzamos la discusión política, administrativa y estructural. Forzamos la coordinación para la accesibilidad y la calidad de los servicios a las personas.

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