LA APUESTA POR LAS INFRAESTRUCTURAS TECNOLÓGICAS

Josep Grau defiende que la posición geoestratégica que tiene Barcelona en el Mediterráneo le permite convertirse en un importante punto de interconexión de cables submarinos en Europa

Por Josep Grau, consultor d’estrategia i tecnologia

En este espacio, siempre hemos defendido el valor estratégico que tienen las infraestructuras tecnológicas para Barcelona. Las infraestructuras de telecomunicaciones se consideran infraestructuras críticas para el desarrollo de la metrópoli. El 98% del tráfico internacional de Internet circula a través de infraestructuras de cables submarinos de fibra óptica. Las conexiones dependen de miles de kilómetros de cables que, en profundidades de unos 5.000 metros, cruzan los mares y océanos del Planeta.
En el mundo existen unos 400 cables submarinos, es un sector, el de las infraestructuras de telecomunicaciones, que crece mucho. Los nuevos despliegues están liderados por las grandes empresas tecnológicas mundiales, que incrementan su capacidad de transmisión y reducen la latencia del tráfico.
El sur de Europa dispone de 45 cables submarinos, 10 conectan con España y 9 con Portugal, y en proceso de despliegue hay otros 6.
La situación geoestratégica de la península hace que seamos un nodo estratégico de conexión entre Europa, África y América que permite aumentar su relevancia en la economía digital global.
La posición geoestratégica de Barcelona en el Mediterráneo le permite convertirse en un centro neurálgico e importante punto de interconexión de cables submarinos en Europa.
Barcelona Cable Landing Station (BCLS), liderado por la empresa catalana AFR-IX Telecom, está construyendo en Sant Adrià de Besòs el mayor infraestructura de cable submarino del Mediterráneo, una estación de aterrizaje de alta capacidad en Barcelona.

Esta infraestructura será la primera estación internacional de aterrizaje de cables submarinos construida en Catalunya, cuya instalación operará como gestor independiente en regimiento de alquiler. El modelo neutral, que explotará AFR-IX, es un modelo innovador de acceso abierto que facilita la libre competencia entre los grandes operadores.
Barcelona CLS es la mejor alternativa frente a otras alternativas, como la que quiere ofrecer la nueva estación en la ciudad de Génova. La de Barcelona nos permitirá descongestionar el tráfico que pasa por Marsella. La infraestructura francesa da servicios a 10 cables submarinos y está en proceso de obtener los permisos de aterrizaje de otros 12, por lo que es estratégico disponer de la estación de Barcelona.
En el próximo año está prevista la entrada en funcionamiento en Barcelona de la Medusa Submarine Station, una nueva infraestructura de comunicación submarina que será un referente en el Mediterráneo. Un proyecto liderado también por la compañía AFR-IX que desplegará desde Barcelona Cable Landing Station, con una inversión de 326 millones de euros, financiado una parte por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) con 163 millones de euros.
Medusa será el cable submarino de fibra óptica más largo del Mediterráneo. Son unos 8.700 kilómetros, conectará nueve países de África y Europa, con puntos de aterrizaje en Portugal, Marruecos, España, Francia, Argelia, Túnez, Italia, Grecia y Egipto. El primer tramo de esta infraestructura será desplegada para la compañía Alcatel Submarine Networks y empezará a funcionar en 2024, uniendo Barcelona con Lisboa y Marsella.
El Gobierno de Catalunya se ha implicado activamente para ubicar en Barcelona una Landing Station como Open Port, y ha otorgado una concesión marítimo-terrestre de 50 años para ocho sistemas, con todos los requisitos medioambientales.
Esta infraestructura se extenderá desde Sant Adrià a los Data Centers de Catalunya mediante una primera fase de un primer anillo en Barcelona para llegar al Carrier House de la Zona Franca y, en una segunda fase, de un anillo metropolitano Besòs-Llobregat pasando por el Parque de Alba, con varios accesos en el recorrido metropolitano.
Todos los sistemas de cable submarino que vienen de África, Asia-Pacífico o Europa Oriental atraviesan el Mediterráneo aterrizando en Marsella o, por el estrecho, en Lisboa.
El único cable submarino que existe hoy en el Estado es el “Marea”, un cable de 6.600 kilómetros que une la playa vizcaína de Sopelana con Virginia Beach, en Estados Unidos, una infraestructura propiedad de Facebook, Microsoft y Telxius. Google ha anunciado la construcción de una nueva infraestructura llamada «Grace Hopper» que se desplegará también desde Bilbao a Nueva York, con conexión con el Reino Unido.

Esta infraestructura permitirá conectar el Mediterráneo oriental y occidental con el Océano Atlántico, desde Barcelona, creando un nuevo corredor que irá desde Asia hasta el Atlántico, que conectará con una treintena de ciudades africanas repartidas en todo el perímetro del Continente africano, lo que permitirá enlazar importantes operadores mundiales como China Mobile, Facebook, MTN Group, Orange, Saudi Telecom, Telecom Egypt, Vodafone y WIOCC.
Estas infraestructuras incorporarán tecnologías innovadoras, una de ellas será aplicada en el ámbito de la sismología para poder detectar terremotos. Convierte los cables de fibra óptica en una red muy de sensores sísmicos que miden las pequeñas fracciones de señal de retorno para las imperfecciones microscópicas dentro del propio cable perturbadas por las vibraciones de los fondos marinos.
Aparte de monitorizar la actividad sísmica, la tecnología puede obtener información valiosa para evaluar los efectos del cambio climático. En este sentido, en el Océano Atlántico se están desarrollando proyectos de investigación con el objetivo de pronosticar, desde la evolución las corrientes de aguas, cómo los cambios pueden impactar en los ecosistemas, las economías regionales y el clima global, a la vez que permite capturar datos para la protección de los mamíferos marinos en peligro de extinción, ya que permite determinar su distribución en el medio marino.
Según nos ha manifestado AFR-IX, la compañía está involucrada en proyectos de tecnología de cables submarinos inteligentes y, desde Barcelona, se compartirán interesantes noticias el próximo año.
Hasta ahora, han sido los satélites quienes han captado las variaciones de temperatura de la superficie de los mares y océanos, pero estos nuevos sensores nos proporcionarán información más cercana sobre la evolución del fondo marino.
Las nuevas infraestructuras de la Barcelona Cable Landing Station permitirán, en el Territorio metropolitano de Barcelona y en Catalunya, mejorar la fiabilidad de las comunicaciones internacionales y aumentar la resiliencia.

Por Josep Grau, consultor d’estrategia i tecnologia

En este espacio, siempre hemos defendido el valor estratégico que tienen las infraestructuras tecnológicas para Barcelona. Las infraestructuras de telecomunicaciones se consideran infraestructuras críticas para el desarrollo de la metrópoli. El 98% del tráfico internacional de Internet circula a través de infraestructuras de cables submarinos de fibra óptica. Las conexiones dependen de miles de kilómetros de cables que, en profundidades de unos 5.000 metros, cruzan los mares y océanos del Planeta.
En el mundo existen unos 400 cables submarinos, es un sector, el de las infraestructuras de telecomunicaciones, que crece mucho. Los nuevos despliegues están liderados por las grandes empresas tecnológicas mundiales, que incrementan su capacidad de transmisión y reducen la latencia del tráfico.
El sur de Europa dispone de 45 cables submarinos, 10 conectan con España y 9 con Portugal, y en proceso de despliegue hay otros 6.
La situación geoestratégica de la península hace que seamos un nodo estratégico de conexión entre Europa, África y América que permite aumentar su relevancia en la economía digital global.
La posición geoestratégica de Barcelona en el Mediterráneo le permite convertirse en un centro neurálgico e importante punto de interconexión de cables submarinos en Europa.
Barcelona Cable Landing Station (BCLS), liderado por la empresa catalana AFR-IX Telecom, está construyendo en Sant Adrià de Besòs el mayor infraestructura de cable submarino del Mediterráneo, una estación de aterrizaje de alta capacidad en Barcelona.