«CON EL EDIFICIO DEL MUSEO THYSSEN JUGAREMOS EN LAS GRANDES LIGAS INTERNACIONALES”
Por Manel Manchón, periodista
Una gran pasión y convencimiento en un trabajo que dará a los barceloneses y barcelonesas una mayor autoestima, el orgullo por una época “prodigiosa”, siguiendo el título de la novela de Eduardo Mendoza, La ciudad de los prodigios. Es el que transmite Joan Manuel Sevillano, Managing Director de StonewegPlazas and Experiences, la plataforma de inversión fundada por Jaume Sabater i Joaquim Castellví que adquirió el edificio del Cine Comedia, en el Palacio Marcet, en la confluencia de Gran Vía y Paseo de Gracia.
La previsión es que en el segundo semestre de 2028 el Palacio sea el edificio del Museo Carmen Thyssen, con obra, fundamentalmente, de artistas catalanes, los protagonistas de los grandes movimientos artísticos del país, el Modernismo y el Novecentismo, entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.
Sevillano habla con contundencia. No quiere dejar de banda los objetivos de cada cual. “La razón de ser de este proyecto es estrictamente cultural”, asegura, sin olvidar que una inversión grande se tiene que recuperar, y que la gestión del edificio tendrá que ser diligente.
El que está en juego es que la ciudad sea capaz de conjugar los intereses privados y los públicos. “Esta ciudad se ha construido con una complicidad publicoprivada. En los últimos años el sector privado ha perdido peso. Si gana y lo complementa con el sector público Barcelona será más robusta y ganará a lo largo de los años”, afirma Sevillano.
El gestor acumula años de experiencia. Durante 25 años trabajó en la Fundación Gala Dalí y ahora quiere conseguir un hito que considera de enorme importancia por la capital catalana. “Con el edificio del Museo Thyssen jugaremos en las grandes ligas internacionales, estaremos en condiciones de llevar grandes exposiciones de la mano de las instituciones importantes al mundo”, asegura, con la idea de aprovechar al máximo un espacio que se calcula que tendrá unos 10.000 metros cuadrados. El propósito es conectar el museo con los nexos internacionales, como Londres, París o Nueva York.
Pero, ¿como será rentable un proyecto de estas dimensiones? Sevillano es consciente del que puede suponer. El edificio, entre Gran Vía y Paseo de Gracia, con diferencias de altura, se tendría que concentrar, según él, “en un 70% en la parte cultural”.
Aquí habrá obra de artistas catalanes y del fondo de Carmen Thyssen. La colección permanente tendrá obras de Ramon Casas, Eliseu Meifrèn o Santiago Rusiñol, además de una selección todavía inédita de la misma colección de la Thyssen. Sevillano asegura que ya se cuenta con “600 cuadros”. Habrá salas, también, que combinarán arte visual y música, e inmersión artística.
Y el 30% se destinará a diferentes usos: “Habrá una tienda, como todos los museos, que nosotros queremos que sea importante, y también una cafetería y un restaurante, también siguiendo aquello que han hecho los grandes museos internacionales”, señala Sevillano.
«Los últimos años el sector privado ha perdido peso. Si gana y lo complementa con el sector público Barcelona será más robusta y ganará a lo largo de los años” |
Un proyecto cultural, pero, que quiere rentabilizar la enorme inversión que supone habilitar un nuevo edificio, y siempre con las coordenadas de edificación que marque el Ayuntamiento de Barcelona. Sevillano insiste: “Queremos gestionar con una prioridad cultural, educativa y divulgativa, pero siente económicamente sostenible para compensar el capital invertido. Y creo que se tiene que decir claramente. Otras inversiones, pero, se hacen para especular. Nosotros no estamos en esta línea. Estamos en la primera: una inversión con un objetivo cultural que tiene que ser rentable”.
El Palacio Marcet es un patrimonio de la ciudad. Los cambios necesarios para transformarlo en un museo, con una volumetría determinada y un diseño que todavía no están decididos, y que Stoneweg Plazas and Experiences tiene que pactar con el Ayuntamiento, pasan también para reconstruir algunos elementos originarios.
El caso es que el edificio que albergó el Cine Comedia ya se había modificado en los años cincuenta y ochenta. “Adentro del edificio no quedó nada, después de diferentes cambios, y cuando se transformó en multicines. El que volamos es recuperar al máximo que se pueda las características originales, con los colores y los elementos de tumbando de siglo. Queremos reconstruir el gran atrio triangular, que volvería a ser el corazón del edificio y actuaría como una gran entrada abierta”, añade Sevillano.
El rostro de este ejecutivo, gestor cultural, invita a la ilusión, a pensar que Barcelona contará con un gran museo que puede ser un punto internacional de alto nivel. Pero, para empezar, por el mismo público local: “Creo que los mismos artistas de aquella época merecen ser valorados de nuevo, porque han caído en cierto olvido. El que pasó en aquel momento en Barcelona es mágico, entre las dos exposiciones internacionales, la de 1888 y 1929, con un mundo empresarial de enorme vigor, con una vitalidad cultural increíble”.
El proyecto, dentro del Cine Comedia, lo impulsa Stoneweg Plazas & Experiences mediante la Fundación Arte y Legado Barcelona, que preside el consejero delegado y cofundador de la plataforma de inversión Stoneweg, Jaume Sabater y dónde también participa la misma baronesa Carmen Thyssen Cervera, y su hija Carmen Thyssen-Bornemisza Cervera. Esta división cultural de Stoneweg ya ha gestionado otras iniciativas como la recuperación del Palacio Martorell o la creación del centro de interpretación de la Copa América.
Sevillano destaca que la transformación del Palacio Marcet será obra de arquitectos locales. participan en el proyecto los estudios de arquitectura Casper Mueller Kneer Architects y OUA Group, con la voluntad de preservar, entre otros elementos, la fachada exterior neoclásica y las cubiertas originales.
Eso sí, el edificio crecerá por arriba, más a la parte de Gran Vía que a la parte de Paseo de Gracia. Las alturas, pero, se tendrán que ajustar al que marque el Ayuntamiento. Las dos partes trabajan en la adecuación final.
El corolario de Sevillano está claro. Ve una ciudad de Barcelona en un horizonte de veinte años que habrá “encontrado un equilibrio entre la iniciativa privada y el sector público, con más densidad cultural, y que habrá conseguido hacer crecer la curiosidad de los barceloneses en proyectos culturales, y con más autoconfianza”.
La cultura, de nuevo, en primer plan: “Tenemos que recuperar el legado de artistas que lo cambiaron todo, como Picasso, Miró o Dalí”.
Por Manel Manchón, periodista
Una gran pasión y convencimiento en un trabajo que dará a los barceloneses y barcelonesas una mayor autoestima, el orgullo por una época “prodigiosa”, siguiendo el título de la novela de Eduardo Mendoza, La ciudad de los prodigios. Es el que transmite Joan Manuel Sevillano, Managing Director de StonewegPlazas and Experiences, la plataforma de inversión fundada por Jaume Sabater i Joaquim Castellví que adquirió el edificio del Cine Comedia, en el Palacio Marcet, en la confluencia de Gran Vía y Paseo de Gracia.
La previsión es que en el segundo semestre de 2028 el Palacio sea el edificio del Museo Carmen Thyssen, con obra, fundamentalmente, de artistas catalanes, los protagonistas de los grandes movimientos artísticos del país, el Modernismo y el Novecentismo, entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.
Sevillano habla con contundencia. No quiere dejar de banda los objetivos de cada cual. “La razón de ser de este proyecto es estrictamente cultural”, asegura, sin olvidar que una inversión grande se tiene que recuperar, y que la gestión del edificio tendrá que ser diligente.
El que está en juego es que la ciudad sea capaz de conjugar los intereses privados y los públicos. “Esta ciudad se ha construido con una complicidad publicoprivada. En los últimos años el sector privado ha perdido peso. Si gana y lo complementa con el sector público Barcelona será más robusta y ganará a lo largo de los años”, afirma Sevillano.
El gestor acumula años de experiencia. Durante 25 años trabajó en la Fundación Gala Dalí y ahora quiere conseguir un hito que considera de enorme importancia por la capital catalana. “Con el edificio del Museo Thyssen jugaremos en las grandes ligas internacionales, estaremos en condiciones de llevar grandes exposiciones de la mano de las instituciones importantes al mundo”, asegura, con la idea de aprovechar al máximo un espacio que se calcula que tendrá unos 10.000 metros cuadrados. El propósito es conectar el museo con los nexos internacionales, como Londres, París o Nueva York.
Pero, ¿como será rentable un proyecto de estas dimensiones? Sevillano es consciente del que puede suponer. El edificio, entre Gran Vía y Paseo de Gracia, con diferencias de altura, se tendría que concentrar, según él, “en un 70% en la parte cultural”.
Aquí habrá obra de artistas catalanes y del fondo de Carmen Thyssen. La colección permanente tendrá obras de Ramon Casas, Eliseu Meifrèn o Santiago Rusiñol, además de una selección todavía inédita de la misma colección de la Thyssen. Sevillano asegura que ya se cuenta con “600 cuadros”. Habrá salas, también, que combinarán arte visual y música, e inmersión artística.
Y el 30% se destinará a diferentes usos: “Habrá una tienda, como todos los museos, que nosotros queremos que sea importante, y también una cafetería y un restaurante, también siguiendo aquello que han hecho los grandes museos internacionales”, señala Sevillano.
«Los últimos años el sector privado ha perdido peso. Si gana y lo complementa con el sector público Barcelona será más robusta y ganará a lo largo de los años” |
Un proyecto cultural, pero, que quiere rentabilizar la enorme inversión que supone habilitar un nuevo edificio, y siempre con las coordenadas de edificación que marque el Ayuntamiento de Barcelona. Sevillano insiste: “Queremos gestionar con una prioridad cultural, educativa y divulgativa, pero siente económicamente sostenible para compensar el capital invertido. Y creo que se tiene que decir claramente. Otras inversiones, pero, se hacen para especular. Nosotros no estamos en esta línea. Estamos en la primera: una inversión con un objetivo cultural que tiene que ser rentable”.
El Palacio Marcet es un patrimonio de la ciudad. Los cambios necesarios para transformarlo en un museo, con una volumetría determinada y un diseño que todavía no están decididos, y que Stoneweg Plazas and Experiences tiene que pactar con el Ayuntamiento, pasan también para reconstruir algunos elementos originarios.
El caso es que el edificio que albergó el Cine Comedia ya se había modificado en los años cincuenta y ochenta. “Adentro del edificio no quedó nada, después de diferentes cambios, y cuando se transformó en multicines. El que volamos es recuperar al máximo que se pueda las características originales, con los colores y los elementos de tumbando de siglo. Queremos reconstruir el gran atrio triangular, que volvería a ser el corazón del edificio y actuaría como una gran entrada abierta”, añade Sevillano.
El rostro de este ejecutivo, gestor cultural, invita a la ilusión, a pensar que Barcelona contará con un gran museo que puede ser un punto internacional de alto nivel. Pero, para empezar, por el mismo público local: “Creo que los mismos artistas de aquella época merecen ser valorados de nuevo, porque han caído en cierto olvido. El que pasó en aquel momento en Barcelona es mágico, entre las dos exposiciones internacionales, la de 1888 y 1929, con un mundo empresarial de enorme vigor, con una vitalidad cultural increíble”.
El proyecto, dentro del Cine Comedia, lo impulsa Stoneweg Plazas & Experiences mediante la Fundación Arte y Legado Barcelona, que preside el consejero delegado y cofundador de la plataforma de inversión Stoneweg, Jaume Sabater y dónde también participa la misma baronesa Carmen Thyssen Cervera, y su hija Carmen Thyssen-Bornemisza Cervera. Esta división cultural de Stoneweg ya ha gestionado otras iniciativas como la recuperación del Palacio Martorell o la creación del centro de interpretación de la Copa América.
Sevillano destaca que la transformación del Palacio Marcet será obra de arquitectos locales. participan en el proyecto los estudios de arquitectura Casper Mueller Kneer Architects y OUA Group, con la voluntad de preservar, entre otros elementos, la fachada exterior neoclásica y las cubiertas originales.
Eso sí, el edificio crecerá por arriba, más a la parte de Gran Vía que a la parte de Paseo de Gracia. Las alturas, pero, se tendrán que ajustar al que marque el Ayuntamiento. Las dos partes trabajan en la adecuación final.
El corolario de Sevillano está claro. Ve una ciudad de Barcelona en un horizonte de veinte años que habrá “encontrado un equilibrio entre la iniciativa privada y el sector público, con más densidad cultural, y que habrá conseguido hacer crecer la curiosidad de los barceloneses en proyectos culturales, y con más autoconfianza”.
La cultura, de nuevo, en primer plan: “Tenemos que recuperar el legado de artistas que lo cambiaron todo, como Picasso, Miró o Dalí”.
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