¿ESTAMOS ANTE EL RIESGO QUE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) SEA UNA NUEVA BURBUJA?

Josep Grau reflexiona sobre el impacto que tendrá esta nueva tecnología a nivel mundial y también en el caso de Catalunya a través de la Generalitat

Por Josep Grau, consultor de estrategia y tecnología

La euforia bursátil de las últimas semanas, ¿nos está indicando la posibilidad de una burbuja en el sector tecnológico?
Recordemos la burbuja de las ‘Puntocom’, los mercados se dispararon; los fondos de inversión hincharon la burbuja que explotó después. Compañías como Lycos, Terra, entre otras, fueron eliminadas del mapa, aunque una, Amazon supo reinventarse.
En la actualidad el hipotético pinchazo es más complicado que se produzca. La IA es una tecnología que, indudablemente, ha venido para quedarse y ya cuenta con una importante penetración; con proyectos transformadores y aplicaciones reales y rentables; las empresas han manifestado un claro interés por utilizarla.
La competencia económica y geopolítica entre las grandes compañías y los estados, impulsa un frenesí inversor en todo el mundo. La IA atrae cada vez más dinero, compañías tecnológicas como OpenAI, Microsoft, Nvidia, AWS, AMD, Oracle, mueven cerca de un billón de dólares, entre inversiones y participaciones cruzadas, prometiendo futuros beneficios. Las decisiones no se basan en la demanda real del mercado, sino en reforzar las expectativas. Los inversores dicen que “es el momento de apostar porque nadie se quiere quedar atrás”.
Jeff Bezzos, fundador de Amazon, ha manifestado que “No estamos ante una burbuja financiera sino ante una burbuja industrial”. Bezzos afirma que “Los inversores no distinguen entre las ideas buenas y las malas, y la IA cambiará todas las industrias”.
Sam Altman de OpenAI, recientemente declaró que “cuando se producen burbujas, las personas inteligentes se entusiasman en exceso con el que en realidad es tan solo una parte de la verdad, los inversores en general están demasiado entusiasmados con la IA”.
Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet, la matriz de Google, en declaraciones a la BBC ha manifestado que “El crecimiento de la inversión en IA ha sido extraordinario, y existe cierta irracionalidad en la actual demanda de computación”
El Instituto de McKinsey prevé que las inversiones en IA superarán, este año, los 3,5 billones de dólares. En su última encuesta global, concluye que las organizaciones empiezan a tomar medidas que impulsan el impacto final. La supervisión del CEO para desarrollar y desplegar sistemas de IA de manera responsable está relacionada con el impacto en los resultados declarados del uso generacional por parte de una organización, y de su impacto en el EBIT. El estudio, indica que las organizaciones están empezando a crear estructuras y procesos que conducen a un valor significativo de la IA generacional.
Desde otra visión, según el estudio global “Trust, attitudes and use of AI” de KPMG indica que, a pesar de que el 66% de las personas ya usan la IA con cierta regularidad, la mayoría confía más en la capacidad técnica que en resultados fiables; existe una diferencia entre confianza técnica y desconfianza ética
Es evidente que el cambio transformador de la IA generativa y el impacto creciente de los agentes de IA prometen una productividad inigualable, a pesar de que algunas empresas están disfrutando de algunos éxitos, muchas sufren dificultades para monetizar sus inversiones.

Por otra parte, la Unión Europea, intenta recuperar el terreno perdido, anunciando programas para situarse en la vanguardia de la IA, con inversiones de más de 300.000 millones de euros. La CE enfoca las oportunidades en el desarrollo de soluciones éticas y seguras, pretendiendo fortalecer el soberanismo tecnológico sostenible; y apoyar a la industria europea.
Según los inversores las compañías europeas cotizadas tienen un valor más bajo con perspectivas similares, y una composición y dinámicas muy diferentes. Aunque el mercado es global, en el caso de que se produjera una burbuja, los riesgos para Europa serían menores que para EE. UU.
En este sentido, la Comisión Europea ha aprobado un paquete de medidas llamado “Ómnibus Digital” con el objetivo de simplificar y flexibilizar una serie de regulaciones tecnológicas, así como el de reforzar la competitividad de las empresas europeas.
Las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley y el presidente Trump han criticado con fuerza las normativas europeas porque consideran que ponen demasiado obstáculos a los negocios; por lo que el Ómnibus puede comportar que las grandes compañías tecnológicas mundiales vean aligerados los requisitos en materia de Inteligencia Artificial (IA).
Ahora la Comisión propone retrasar la entrada de una serie de normas más estrictas de la UE sobre el uso IA en ámbitos considerados “de alto riesgo” para garantizar que su introducción en el mercado no vulnere los derechos fundamentales o ponga en riesgo vidas humanas. La nueva normativa debía entrar en vigor en agosto del 2026, y ahora lo hará en diciembre de 2027.
Según Bill Gates, cofundador de Microsoft, “el desarrollo de la inteligencia artificial está enfocado a ser una herramienta para los seres humanos para facilitarles, en lo máximo posible, sus trabajos y también en reducir plazos”.
La cuestión es que el desarrollo de la IA nos llega tan rápido, que no tenemos tiempo de adaptarnos, tenemos una necesidad de talento, aprendizaje y adaptación constante.
Pero este año, DeepSeek, ha marcado un hito en la IA, una primera prueba de que China había logrado sortear el embargo de semiconductores de EEUU con un sistema igual de potente que la de las tecnológicas americanas, pero mucho más barato de entrenar.
Una nueva IA llamada Kimi-K2 Thinking, desarrollada por una compañía propiedad del gigante tecnológico Alibaba; Kimi-K2 ya ha logrado superarlo en razonamiento complejo, uso de herramientas externas y procesamiento de grandes volúmenes de datos. La familia Kimi es de “código abierto”, justo lo contrario que ChatGPT o Gemini, que son modelos privados y cerrados. Lo ha conseguido, por una fracción del coste de los costes de OpenAI y Google. DeepSeek asegura que invirtió unos 300.000 dólares en el R1, y en Kimi unos 4,6 millones. El lanzamiento de Kimi-K ha comportado la mayor destrucción de valor bursátil de la historia, en que la tecnológica Nvidia perdiera 600.000 millones de dólares en una sola jornada bursátil.
Jensen Huang, primer magnate de Nvidia ha lanzado: “China va a ganar la carrera de la IA”.
En nuestro ámbito más doméstico, la Generalitat de Catalunya anuncia que movilizará 1.000 M€ hasta el 2030 para situar la IA al servicio de les persones, las empresas i los servicios públicos. El objetivo es que Catalunya lidere este cambio desde una perspectiva industrial, social y democrática, con el objetivo de maximizar les oportunidades de la IA, reconociendo los riesgos. También prevé dotar a la empresas, administraciones y sociedad en general de las herramientas necesarias para enfrontarse a la IA con responsabilidad.
“Catalunya IA 2030” es la apuesta estratégica catalana por una IA inclusiva, sostenible y vertebradora del territorio, conectando la investigación con la empresa, educación y el sector público, para poder construir un futuro digital con valores democráticos y de equidad.
¿Estamos realmente ante un riesgo que la IA sea una nueva burbuja tecnológica o financiera?

Por Josep Grau, consultor de estrategia y tecnología

La euforia bursátil de las últimas semanas, ¿nos está indicando la posibilidad de una burbuja en el sector tecnológico?
Recordemos la burbuja de las ‘Puntocom’, los mercados se dispararon; los fondos de inversión hincharon la burbuja que explotó después. Compañías como Lycos, Terra, entre otras, fueron eliminadas del mapa, aunque una, Amazon supo reinventarse.
En la actualidad el hipotético pinchazo es más complicado que se produzca. La IA es una tecnología que, indudablemente, ha venido para quedarse y ya cuenta con una importante penetración; con proyectos transformadores y aplicaciones reales y rentables; las empresas han manifestado un claro interés por utilizarla.
La competencia económica y geopolítica entre las grandes compañías y los estados, impulsa un frenesí inversor en todo el mundo. La IA atrae cada vez más dinero, compañías tecnológicas como OpenAI, Microsoft, Nvidia, AWS, AMD, Oracle, mueven cerca de un billón de dólares, entre inversiones y participaciones cruzadas, prometiendo futuros beneficios. Las decisiones no se basan en la demanda real del mercado, sino en reforzar las expectativas. Los inversores dicen que “es el momento de apostar porque nadie se quiere quedar atrás”.
Jeff Bezzos, fundador de Amazon, ha manifestado que “No estamos ante una burbuja financiera sino ante una burbuja industrial”. Bezzos afirma que “Los inversores no distinguen entre las ideas buenas y las malas, y la IA cambiará todas las industrias”.
Sam Altman de OpenAI, recientemente declaró que “cuando se producen burbujas, las personas inteligentes se entusiasman en exceso con el que en realidad es tan solo una parte de la verdad, los inversores en general están demasiado entusiasmados con la IA”.
Sundar Pichai, director ejecutivo de Alphabet, la matriz de Google, en declaraciones a la BBC ha manifestado que “El crecimiento de la inversión en IA ha sido extraordinario, y existe cierta irracionalidad en la actual demanda de computación”
El Instituto de McKinsey prevé que las inversiones en IA superarán, este año, los 3,5 billones de dólares. En su última encuesta global, concluye que las organizaciones empiezan a tomar medidas que impulsan el impacto final. La supervisión del CEO para desarrollar y desplegar sistemas de IA de manera responsable está relacionada con el impacto en los resultados declarados del uso generacional por parte de una organización, y de su impacto en el EBIT. El estudio, indica que las organizaciones están empezando a crear estructuras y procesos que conducen a un valor significativo de la IA generacional.
Desde otra visión, según el estudio global “Trust, attitudes and use of AI” de KPMG indica que, a pesar de que el 66% de las personas ya usan la IA con cierta regularidad, la mayoría confía más en la capacidad técnica que en resultados fiables; existe una diferencia entre confianza técnica y desconfianza ética
Es evidente que el cambio transformador de la IA generativa y el impacto creciente de los agentes de IA prometen una productividad inigualable, a pesar de que algunas empresas están disfrutando de algunos éxitos, muchas sufren dificultades para monetizar sus inversiones.

Por otra parte, la Unión Europea, intenta recuperar el terreno perdido, anunciando programas para situarse en la vanguardia de la IA, con inversiones de más de 300.000 millones de euros. La CE enfoca las oportunidades en el desarrollo de soluciones éticas y seguras, pretendiendo fortalecer el soberanismo tecnológico sostenible; y apoyar a la industria europea.
Según los inversores las compañías europeas cotizadas tienen un valor más bajo con perspectivas similares, y una composición y dinámicas muy diferentes. Aunque el mercado es global, en el caso de que se produjera una burbuja, los riesgos para Europa serían menores que para EE. UU.
En este sentido, la Comisión Europea ha aprobado un paquete de medidas llamado “Ómnibus Digital” con el objetivo de simplificar y flexibilizar una serie de regulaciones tecnológicas, así como el de reforzar la competitividad de las empresas europeas.
Las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley y el presidente Trump han criticado con fuerza las normativas europeas porque consideran que ponen demasiado obstáculos a los negocios; por lo que el Ómnibus puede comportar que las grandes compañías tecnológicas mundiales vean aligerados los requisitos en materia de Inteligencia Artificial (IA).
Ahora la Comisión propone retrasar la entrada de una serie de normas más estrictas de la UE sobre el uso IA en ámbitos considerados “de alto riesgo” para garantizar que su introducción en el mercado no vulnere los derechos fundamentales o ponga en riesgo vidas humanas. La nueva normativa debía entrar en vigor en agosto del 2026, y ahora lo hará en diciembre de 2027.
Según Bill Gates, cofundador de Microsoft, “el desarrollo de la inteligencia artificial está enfocado a ser una herramienta para los seres humanos para facilitarles, en lo máximo posible, sus trabajos y también en reducir plazos”.
La cuestión es que el desarrollo de la IA nos llega tan rápido, que no tenemos tiempo de adaptarnos, tenemos una necesidad de talento, aprendizaje y adaptación constante.
Pero este año, DeepSeek, ha marcado un hito en la IA, una primera prueba de que China había logrado sortear el embargo de semiconductores de EEUU con un sistema igual de potente que la de las tecnológicas americanas, pero mucho más barato de entrenar.
Una nueva IA llamada Kimi-K2 Thinking, desarrollada por una compañía propiedad del gigante tecnológico Alibaba; Kimi-K2 ya ha logrado superarlo en razonamiento complejo, uso de herramientas externas y procesamiento de grandes volúmenes de datos. La familia Kimi es de “código abierto”, justo lo contrario que ChatGPT o Gemini, que son modelos privados y cerrados. Lo ha conseguido, por una fracción del coste de los costes de OpenAI y Google. DeepSeek asegura que invirtió unos 300.000 dólares en el R1, y en Kimi unos 4,6 millones. El lanzamiento de Kimi-K ha comportado la mayor destrucción de valor bursátil de la historia, en que la tecnológica Nvidia perdiera 600.000 millones de dólares en una sola jornada bursátil.
Jensen Huang, primer magnate de Nvidia ha lanzado: “China va a ganar la carrera de la IA”.
En nuestro ámbito más doméstico, la Generalitat de Catalunya anuncia que movilizará 1.000 M€ hasta el 2030 para situar la IA al servicio de les persones, las empresas i los servicios públicos. El objetivo es que Catalunya lidere este cambio desde una perspectiva industrial, social y democrática, con el objetivo de maximizar les oportunidades de la IA, reconociendo los riesgos. También prevé dotar a la empresas, administraciones y sociedad en general de las herramientas necesarias para enfrontarse a la IA con responsabilidad.
“Catalunya IA 2030” es la apuesta estratégica catalana por una IA inclusiva, sostenible y vertebradora del territorio, conectando la investigación con la empresa, educación y el sector público, para poder construir un futuro digital con valores democráticos y de equidad.
¿Estamos realmente ante un riesgo que la IA sea una nueva burbuja tecnológica o financiera?

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