ROSA RIBAS: “EN BARCELONA HAY UNA BARRERA MENTAL QUE DIFICULTA SABER QUÉ PASA EN LAS CIUDADES METROPOLITANAS”

Manel Manchón conversa con la escritora que creció en El Prat del Llobregat sobre cómo ve el Área Metropolitana de Barcelona después de haber vivido treinta años en Alemania

Por Manel Manchón, periodista

Los protagonistas de la Gran Barcelona

La gran ciudad, la mancha urbana que se agrupa en torno a Barcelona, tiene una enorme capacidad de atracción. El Área Metropolitana de Barcelona, (AMB) con 36 municipios, está en plena transformación, con planes urbanísticos, con proyectos para construir nueva vivienda y con iniciativas económicas que muestran la actividad de una parte fundamental de Cataluña. Hay instituciones, ayuntamientos, entidades y muchas personas detrás. Son los protagonistas de la Gran Barcelona. Rethink Barcelona ha querido destacar, desde ámbitos muy diferentes y en representación de municipios del territorio metropolitano, quince personas que destacan por su ambición y dedicación.

Se trata de personas como Rosa Ribas, escritora de El Prat de Llobregat, que ha hecho carrera desde Alemania y a la que ahora ha vuelto a su municipio. O como Enrique Tomás, un empresario que ha conquistado el mundo desde Badalona. Los planes para proyectar nuevas iniciativas los representan personas como Joan Manuel Sevillano, managing director de Stoneweg, la empresa que transformará el cine Comedia en el museo Thyssen de Barcelona.

Rethink Barcelona ha buscado el equilibrio entre los diferentes municipios y los ámbitos profesionales y económicos que hacen crecer la Gran Barcelona. Entre los elegidos también figuran Helena Torras, gerente de PaoCapital; o el agricultor Germán Domínguez, desde Sant Boi. Y hay representantes del mundo económico de Molins de Rei o emprendedores desde Castelldefels como Marta Gimeno. Son los protagonistas de la Gran Barcelona, la que se hace cada día con esfuerzo y dedicación.

Conversación con Rosa Ribas

La periferia. Existe. Perdura. Se instala en las mentalidades de muchas personas que, de hecho, valoran esta realidad. Crecer en El Prat de Llobregat a lo largo de los años sesenta y setenta mujer una visión que permite, hoy, disfrutar el presente.
Lo tiene muy claro Rosa Ribas (El Prat, 1963), una escritora que atesora una obra extensa y de gran calidad. Ribas ha llevado siempre el nombre de su ciudad, también cuando vivía en Alemania, donde ha pasado treinta años de su vida. La experiencia, hoy desde Barcelona, puerta a Rosa Ribas a asegurar que la capital catalana tiene un problema para admitir los grandes cambios en positivo que se han producido: “En Barcelona hay una barrera mental que dificulta saber qué pasa en las ciudades metropolitanas”.
Rosa Ribas habla de forma pausada, pero sin silencios. Liga todas sus reflexiones con experiencias propias. De su suegro, un editor alemán fascinado por la literatura española del siglo de oro, desarrolló una idea que dio lugar a una de sus novelas más valoradas: El pintor de Flandes.
Y de la vida en Frankfurt entendió el que suponía, a la práctica, el federalismo: “En Alemania el poder está repartido, hay vida económica y cultural en ciudades pequeñas y medias. Y es una característica que podríamos tener aquí”, asegura, aunque añade que, en parte, empieza a suceder si se tiene una mirada amplia sobre la Gran Barcelona.

”Hay que facilitar la participación, que más personas sientan que forman parte de la comunidad, que en las ciudades tengan voz colectivos y personas diferentes”.

“Crecí al Prat cuando todavía estaba todo para hacer, y Barcelona lo era todo. Ahora ya no es así. Pasan muchas cosas en el área metropolitana, hay vida, hay espacios culturales, hay servicios. Se puede hacer de todo a ciudades como El Prat, que dispone, por ejemplo, de una biblioteca pública fantástica, con muchos clubes de lectura”, afirma Ribas.
El problema es justo el contrario. El parecer de Rosa Ribas es que Barcelona todavía tiene la autopercepción que es el centro de todo: “Ir de Barcelona en otras ciudades metropolitanas es más complicado. Hay un tipo de barrera mental que impide saber qué pasa en las ciudades metropolitanas, al Prat, por ejemplo. Hoy hay una agenda cultural muy buena a ciudades como El Prat, Viladecans o El Hospitalet, que está en una calle de Barcelona. Pero costa atraer a barceloneses y barcelonesas”.
La cuestión central por esta escritora, que ha recibido muy buenas críticas por su saga sobre ‘los detectives Hernández’ –muchos lectores y críticos consideran Rosa Ribas como la mejor escritora de novela negra en España—es que la oferta cultural “tiene que ser de calidad, el que ofrezcan estas ciudades metropolitanas tiene que ser de alto nivel, rechazando, por lo tanto, cierto paternalismo, que se quiera prestar atención como si fuera un tipo de favor”.
Pero, que puerta en su mochila un ciudadano ‘periférico’? Rosa Ribas asegura que nunca se acaba de formar parte de Barcelona. Hay entradas y salidas, es el lugar de trabajo, o el lugar para disfrutar con los amigos. Ser periférico, pero, mujer personalidad, en un mundo donde unos de los grandes problemas es el desarraigo. “El hecho de pertenecer en una ciudad periférica ayuda, porque ya estás preparado por una vida en una gran ciudad donde nadie está pendiente del que sucede a su alrededor”.
Rosa Ribas puede decir con orgullo que ha estado pregonera en casa suya. Su pregón, en las fiestas mayores de 2025, recibió una gran acogida. Ribas destacó la pluralidad que caracteriza la ciudad, con recién llegados de todas las nacionalidades. La máxima que defendió la escritora fue contundente: “Sin educación nos volvemos animalitos manipuladores y llamativos”, convencida que El Prat tiene que mostrar sin complejos el que es una “ciudad valiente, dinámica y de mezcla, como marca de identidad”.
La pregunta que surge es clara: ¿cómo mejorar la convivencia entre los que llegan y los que están, pero que, en realidad, también llegaron desde diferentes puntos geográficos? “El que hace falta es facilitar la participación, que más personas sientan que forman parte de la comunidad, que en las ciudades tengan voz colectivos y personas diferentes”, reclama.
Ella lo ha visto de primera mano. Viviendo décadas en Alemania, en Berlín y Frankfurt, Rosa Ribas conoció personas que habían emigrado desde España. Y también jóvenes que buscaban nuevos horizontes, con mejores herramientas educativas.
Los primeros vivían en su mundo, con ideas ya caducadas sobre el que había sido su país de procedencia. La escritora lo ha reflejado en sus novelas, en especial a Caída libre (2011). Y del vínculo entre diferentes culturas, con una doble alma alemana y española, sale el gran personaje de Rosa Ribas, la Cornelia Weber-Tejedor, la comisaría protagonista de diferentes novelas, que se iniciaron con Entre dos aguas (2007) y La Detective miope (2010), la historia con la cual más se identifica la escritora del Prat.
Hace cuatro años volvió de Alemania para instalarse en Barcelona, con su pareja, un alemán hermano de su amiga. Rosa Ribas, que había estudiado Filología Española en la UB, y que ya hacía de profesora en un instituto, tuvo una pensada angustiosa. Se veía por siempre jamás como profesora, y quiso, antes de hacer los treinta años, probar la carta de Berlín, donde lo esperaba la amiga alemana, que había conocido estudiando también Filología en Barcelona.
El año previsto en tierras germánicas se convirtieron en treinta años, ligada ya a la familia Reichenberger, propietaria de una editorial centrada en el siglo de oro español, con más de 500 títulos editados.
La editorial, después de la muerte de sus suegros, Kurt y Roswita Reichenberger, la dirige la hija, la amiga de Rosa Ribas, Eva Reichenberger.
De las conversaciones salen muchas historias. Las historias que se explican a las “peluquerías, en los centros de salud, a los bares”, como destacó Rosa Ribas al pregón de su ciudad. Y su suegro, una noche, mientras cenaban, explicó una: una teoría personal sobre el cuadro La degollación de Juan Bautista y banquete de Herodes, que se encuentra en el Museo del Prado. La nuera pidió permiso al suegro para aprovechar de forma literaria aquella teoría sobre el significado del cuadro y quien lo había encargado. El resultado es la novela El pintor de Flandes (2006) que continúa acumulando reediciones.
Rosa Ribas participa en grupos de lectura, se mueve por toda el área metropolitana. Investiga y no para de escribir. El que quiere son historias, conversaciones, razones y argumentos.
Se queda pensativa cuando se habla del término “normal”, las vidas de las generaciones más grandes, que deseaban un trabajo, una casa y una familia, esperando una buena jubilación. Ahora, las nuevas generaciones viven más en el día, porque, quizás, ya no pueden aspirar a aquellos sueños de sus padres o abuelos.
“Entiendo esta nueva mentalidad, que actúa, en parte, porque todo es más complicado ahora, porque no hay la percepción que el futuro pueda ser mejor. Pero, en todo caso, ¿qué quiere decir ‘normal’? De hecho, no hay ninguna persona normal. Cuando acercas la lupa, todos somos muy extraños, o poco normales”.

Por Manel Manchón, periodista

Los protagonistas de la Gran Barcelona

La gran ciudad, la mancha urbana que se agrupa en torno a Barcelona, tiene una enorme capacidad de atracción. El Área Metropolitana de Barcelona, (AMB) con 36 municipios, está en plena transformación, con planes urbanísticos, con proyectos para construir nueva vivienda y con iniciativas económicas que muestran la actividad de una parte fundamental de Cataluña. Hay instituciones, ayuntamientos, entidades y muchas personas detrás. Son los protagonistas de la Gran Barcelona. Rethink Barcelona ha querido destacar, desde ámbitos muy diferentes y en representación de municipios del territorio metropolitano, quince personas que destacan por su ambición y dedicación.

Se trata de personas como Rosa Ribas, escritora de El Prat de Llobregat, que ha hecho carrera desde Alemania y a la que ahora ha vuelto a su municipio. O como Enrique Tomás, un empresario que ha conquistado el mundo desde Badalona. Los planes para proyectar nuevas iniciativas los representan personas como Joan Manuel Sevillano, managing director de Stoneweg, la empresa que transformará el cine Comedia en el museo Thyssen de Barcelona.

Rethink Barcelona ha buscado el equilibrio entre los diferentes municipios y los ámbitos profesionales y económicos que hacen crecer la Gran Barcelona. Entre los elegidos también figuran Helena Torras, gerente de PaoCapital; o el agricultor Germán Domínguez, desde Sant Boi. Y hay representantes del mundo económico de Molins de Rei o emprendedores desde Castelldefels como Marta Gimeno. Son los protagonistas de la Gran Barcelona, la que se hace cada día con esfuerzo y dedicación.

Conversación con Rosa Ribas

La periferia. Existe. Perdura. Se instala en las mentalidades de muchas personas que, de hecho, valoran esta realidad. Crecer en El Prat de Llobregat a lo largo de los años sesenta y setenta mujer una visión que permite, hoy, disfrutar el presente.
Lo tiene muy claro Rosa Ribas (El Prat, 1963), una escritora que atesora una obra extensa y de gran calidad. Ribas ha llevado siempre el nombre de su ciudad, también cuando vivía en Alemania, donde ha pasado treinta años de su vida. La experiencia, hoy desde Barcelona, puerta a Rosa Ribas a asegurar que la capital catalana tiene un problema para admitir los grandes cambios en positivo que se han producido: “En Barcelona hay una barrera mental que dificulta saber qué pasa en las ciudades metropolitanas”.
Rosa Ribas habla de forma pausada, pero sin silencios. Liga todas sus reflexiones con experiencias propias. De su suegro, un editor alemán fascinado por la literatura española del siglo de oro, desarrolló una idea que dio lugar a una de sus novelas más valoradas: El pintor de Flandes.
Y de la vida en Frankfurt entendió el que suponía, a la práctica, el federalismo: “En Alemania el poder está repartido, hay vida económica y cultural en ciudades pequeñas y medias. Y es una característica que podríamos tener aquí”, asegura, aunque añade que, en parte, empieza a suceder si se tiene una mirada amplia sobre la Gran Barcelona.

“Crecí al Prat cuando todavía estaba todo para hacer, y Barcelona lo era todo. Ahora ya no es así. Pasan muchas cosas en el área metropolitana, hay vida, hay espacios culturales, hay servicios. Se puede hacer de todo a ciudades como El Prat, que dispone, por ejemplo, de una biblioteca pública fantástica, con muchos clubes de lectura”, afirma Ribas.
El problema es justo el contrario. El parecer de Rosa Ribas es que Barcelona todavía tiene la autopercepción que es el centro de todo: “Ir de Barcelona en otras ciudades metropolitanas es más complicado. Hay un tipo de barrera mental que impide saber qué pasa en las ciudades metropolitanas, al Prat, por ejemplo. Hoy hay una agenda cultural muy buena a ciudades como El Prat, Viladecans o El Hospitalet, que está en una calle de Barcelona. Pero costa atraer a barceloneses y barcelonesas”.
La cuestión central por esta escritora, que ha recibido muy buenas críticas por su saga sobre ‘los detectives Hernández’ –muchos lectores y críticos consideran Rosa Ribas como la mejor escritora de novela negra en España—es que la oferta cultural “tiene que ser de calidad, el que ofrezcan estas ciudades metropolitanas tiene que ser de alto nivel, rechazando, por lo tanto, cierto paternalismo, que se quiera prestar atención como si fuera un tipo de favor”.

«Hay que facilitar la participación, que más personas sientan que forman parte de la comunidad, que en las ciudades tengan voz colectivos y personas diferentes”

 

 

Pero, que puerta en su mochila un ciudadano ‘periférico’? Rosa Ribas asegura que nunca se acaba de formar parte de Barcelona. Hay entradas y salidas, es el lugar de trabajo, o el lugar para disfrutar con los amigos. Ser periférico, pero, mujer personalidad, en un mundo donde unos de los grandes problemas es el desarraigo. “El hecho de pertenecer en una ciudad periférica ayuda, porque ya estás preparado por una vida en una gran ciudad donde nadie está pendiente del que sucede a su alrededor”.
Rosa Ribas puede decir con orgullo que ha estado pregonera en casa suya. Su pregón, en las fiestas mayores de 2025, recibió una gran acogida. Ribas destacó la pluralidad que caracteriza la ciudad, con recién llegados de todas las nacionalidades. La máxima que defendió la escritora fue contundente: “Sin educación nos volvemos animalitos manipuladores y llamativos”, convencida que El Prat tiene que mostrar sin complejos el que es una “ciudad valiente, dinámica y de mezcla, como marca de identidad”.
La pregunta que surge es clara: ¿cómo mejorar la convivencia entre los que llegan y los que están, pero que, en realidad, también llegaron desde diferentes puntos geográficos? “El que hace falta es facilitar la participación, que más personas sientan que forman parte de la comunidad, que en las ciudades tengan voz colectivos y personas diferentes”, reclama.
Ella lo ha visto de primera mano. Viviendo décadas en Alemania, en Berlín y Frankfurt, Rosa Ribas conoció personas que habían emigrado desde España. Y también jóvenes que buscaban nuevos horizontes, con mejores herramientas educativas.
Los primeros vivían en su mundo, con ideas ya caducadas sobre el que había sido su país de procedencia. La escritora lo ha reflejado en sus novelas, en especial a Caída libre (2011). Y del vínculo entre diferentes culturas, con una doble alma alemana y española, sale el gran personaje de Rosa Ribas, la Cornelia Weber-Tejedor, la comisaría protagonista de diferentes novelas, que se iniciaron con Entre dos aguas (2007) y La Detective miope (2010), la historia con la cual más se identifica la escritora del Prat.
Hace cuatro años volvió de Alemania para instalarse en Barcelona, con su pareja, un alemán hermano de su amiga. Rosa Ribas, que había estudiado Filología Española en la UB, y que ya hacía de profesora en un instituto, tuvo una pensada angustiosa. Se veía por siempre jamás como profesora, y quiso, antes de hacer los treinta años, probar la carta de Berlín, donde lo esperaba la amiga alemana, que había conocido estudiando también Filología en Barcelona.
El año previsto en tierras germánicas se convirtieron en treinta años, ligada ya a la familia Reichenberger, propietaria de una editorial centrada en el siglo de oro español, con más de 500 títulos editados.
La editorial, después de la muerte de sus suegros, Kurt y Roswita Reichenberger, la dirige la hija, la amiga de Rosa Ribas, Eva Reichenberger.
De las conversaciones salen muchas historias. Las historias que se explican a las “peluquerías, en los centros de salud, a los bares”, como destacó Rosa Ribas al pregón de su ciudad. Y su suegro, una noche, mientras cenaban, explicó una: una teoría personal sobre el cuadro La degollación de Juan Bautista y banquete de Herodes, que se encuentra en el Museo del Prado. La nuera pidió permiso al suegro para aprovechar de forma literaria aquella teoría sobre el significado del cuadro y quien lo había encargado. El resultado es la novela El pintor de Flandes (2006) que continúa acumulando reediciones.
Rosa Ribas participa en grupos de lectura, se mueve por toda el área metropolitana. Investiga y no para de escribir. El que quiere son historias, conversaciones, razones y argumentos.
Se queda pensativa cuando se habla del término “normal”, las vidas de las generaciones más grandes, que deseaban un trabajo, una casa y una familia, esperando una buena jubilación. Ahora, las nuevas generaciones viven más en el día, porque, quizás, ya no pueden aspirar a aquellos sueños de sus padres o abuelos.
“Entiendo esta nueva mentalidad, que actúa, en parte, porque todo es más complicado ahora, porque no hay la percepción que el futuro pueda ser mejor. Pero, en todo caso, ¿qué quiere decir ‘normal’? De hecho, no hay ninguna persona normal. Cuando acercas la lupa, todos somos muy extraños, o poco normales”.

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