CUATRO ENTREVISTAS, CUATRO MIRADAS SOBRE LA REALIDAD METROPOLITANA
Los proponemos en un solo artículo la serie de entrevistas realizadas por Marta Pascal que hemos ido publicando los últimos meses a personalidades del mundo político empezado por el alcalde Jaume Collboni, seguida de Nuria Marín Martínez, Xavier Trias y Artur Mas

por Marta Pascal, CEO de Pascal&Partners y Profesora de Ciencia Política UPF
JAUME COLLBONI: “ESTOY A FAVOR DE LA IDEA DE LA REGIÓN METROPOLITANA DE LOS 5 MILLONES”
MP. ¿Qué significa para usted el ejercicio de la capitalidad por parte de Barcelona, tanto desde una perspectiva de país como desde la gran conurbación urbana?
JC. Hay un hecho, creo, muy determinante de la Barcelona contemporánea: que Barcelona o es metropolitana o no será. Si la ciudad de Barcelona hoy tiene relevancia desde el punto de vista económico, cultural, de proyección internacional, es porque no sólo es un municipio, sino que representa un área de influencia de mucha centralidad en el sur de Europa. Creo que Barcelona debe contribuir a escalar el hecho metropolitano dentro de Cataluña, porque es sobre todo la posibilidad de solucionar muchos retos que tenemos como sociedad y como país a partir de una escala urbana determinada. Si nosotros queremos asumir el reto de la vivienda, una movilidad bien integrada y sostenible, una gestión del medio ambiente eficiente, eso quiere decir escala, y quiere decir continuo urbano, y eso es la idea de la Barcelona metropolitana.
MP. Por lo tanto, la ley, más que el instrumento político, ¿es un instrumento técnico y de gestión para asumir los retos?
JC. Creo que este fue uno de los problemas que impidió, seguramente, que fuera una ley rápida, porque tenemos que convenir que la ley llegó muy tarde. Es decir, dentro del proceso de la construcción de la Cataluña contemporánea, yo no me lo imagino, o mi familia política no se lo imagina, sin haber institucionalizado o articulado el hecho metropolitano de Barcelona. Esto tuvo una recesividad histórica por parte del nacionalismo catalán durante muchos años, que lo vio -yo en absoluto lo veo así, como un mecanismo de contrapoder o de Cataluña alternativa, por decirlo de alguna manera, la Cataluña urbana.
Es cierto que la Barcelona metropolitana es la Cataluña urbana, podríamos decirle también la Cataluña metropolitana, a mí no me haría nada que se lo dijera así, porque somos la Cataluña metropolitana, con unas especificidades propias que se tienen que entender, se tienen que articular, y creo que en 2010, cuando se aprueba la Ley, es la culminación de un proceso de maduración muy largo, pero feliz. Y desde este punto de vista, para mí la ley culmina este proceso político de una carta de naturaleza de la Cataluña metropolitana, por no decirlo de la Barcelona metropolitana, y es un instrumento de gestión, de primer orden, fundamental.
MP. Así pues, en su modelo de Barcelona, que usted visualiza ya no sólo ahora como Alcalde sino en toda su trayectoria política previa, ¿esta institución metropolitana tiene un rol central?
JC. Tiene un rol central, articula un hecho. Y mi idea de la Barcelona del futuro, de la Barcelona de 2030 o 2050, ya no la veo sólo como la Barcelona de los 35 municipios, de los 3,2 millones de habitantes que suma ahora el actual Área Metropolitana, sino la región metropolitana de los 5,1 millones, que es la actual AMB y la primera corona, eso que se llama la primera corona que va desde Vilanova i la Geltrú pasando por los Vallesos y hasta Mataró. Insisto, es una forma de articular la Cataluña metropolitana. No es, como a veces se puede ver, una especie de pan barcelonismo.
MP. Efectivamente hay gente que lo vive así…
JC. Sí, sí, lo sé. Pero le diré más, sea o no políticamente correcto, creo que es inevitable que pase, que acabará pasando, más allá de Barcelona. ¿Por qué? Pues porque en un mundo globalizado hay un mundo que tiene que resolver problemas que son muy estructurales. Antes he comentado la gestión del medio ambiente, la integración, la movilidad, el tema de la vivienda, etc.
Hay que tener en cuenta que el proceso de concentración que se está produciendo en las áreas urbanas de todo el mundo hace que para resolver problemas y ser relevante a nivel internacional -y es la opción que nosotros hemos hecho como ciudad y como país, ser relevantes a nivel internacional porque nos da muchas oportunidades- hay que tener escala. Y pongamos un ejemplo, yo cuando voy a China, o a países asiáticos, o incluso americanos, me dicen, ¿cuántos habitantes tiene Barcelona? Hasta ahora decía 3,2. Ahora ya comencé a decir 5, porque es la forma de estar sentado en esa mesa.
MP. Ahora que cita la parte internacional, el modelo que a usted le llama más la atención, que integre mejor el bienestar de las personas en gestión de los grandes retos que hemos citado, ¿cuál podría ser?
JC. Yo creo que a nivel internacional, comparando con lo que más se puede parecer a lo nuestro es lo que hace en serie en Francia, sobre todo en la región de Lyon, que es lo que conozco más. Por otro lado, hay un proceso muy interesante que está haciendo el Reino Unido, la Devolution, que es un proceso de descentralización del Estado, que no se produce en las regiones, porque no existen en el Reino Unido, excepto las 3 naciones históricas del Reino Unido, que se está produciendo en las metrópolis, Manchester, Liverpool y el Gran Londres, que es otro proceso que nosotros estamos siguiendo con interés. Yo defiendo en parte, y de momento con una cierta soledad, que de cara al futuro debería producirse en nuestro país un proceso de Devolution en un doble sentido: de abajo hacia arriba en este ente metropolitano del futuro, y de arriba hacia abajo, sea del Estado o la Generalitat, también hacia este ente metropolitano. Es un modelo híbrido que si no recuerdo mal ha inspirado a la ciudad de Vigo.
España es un caso muy excepcional, entre otras cosas porque la otra gran ciudad española, que es Madrid, tiene la comunidad autónoma, que es quien hace estas funciones. En cambio, en Cataluña tenemos una peculiaridad, además de la carga simbólica e histórica que tiene la Generalitat, ya que la escala intermedia entre las competencias autonómicas y las locales, es la metropolitana.
Continua leyendo la entrevista aquí.
XAVIER TRIAS: «EL ÁREA METROPOLITANA NO SE HIZO PARA CREAR LA GRAN BARCELONA. SÓLO ES UNA HERRAMIENTA DE COLABORACIÓN»
El exalcalde de Barcelona reflexiona sobre la creación del Área Metropolitana de Barcelona y el papel de la capital catalana en el ente metropolitano
En su opinión, ¿qué es Barcelona y qué papel tiene para el país? ¿Y qué papel tiene el área metropolitana en toda esta configuración territorial?
Bien, Barcelona es la capital de Cataluña. Es un hecho indiscutible que debe ser la capital de la catalanidad y aquí tenemos una gran responsabilidad a la hora de hacer que esto sea real. Barcelona, cuando hablamos de Barcelona, no hablamos sólo de Barcelona, sino que la capital tiene un peso específico económico, social, las cosas más complicadas pasan en las ciudades y, por lo tanto, pasan a la ciudad de Barcelona. No las fáciles, las más complicadas. Por poner un ejemplo, la pobreza extrema está en la ciudad de Barcelona, y por lo tanto la ciudad de Barcelona debe ser capaz de colaborar con las ciudades de alrededor. Este era un planteamiento muy antiguo, pero no siempre Barcelona ha tenido esta visión de colaboración con los de al lado.
Esta falta de colaboración, ¿puede tener que ver con lo que se llamó «el contrapoder»?
Sí, es verdad, puede ser un contrapoder, pero en el fondo no es verdad. De hecho esto es una gran mentira. Sacar esta idea de la cabeza de la gente de que esto no es un contrapoder, sino que Barcelona tiene esa necesidad de colaborar, ya que cuesta mucho y eso no siempre se ha vivido bien. Este tema se complicó en una época de liderazgos fuertes: Pujol y Maragall. Algunos decían que Maragall quería diluir la Generalitat. Después yo he vivido que, una vez Maragall gana y es presidente de la Generalitat, se encuentra con la realidad, las tornas son diferentes. Por lo tanto, se dan situaciones que crean estas tensiones. de la Generalitat con el Ayuntamiento de Barcelona, mucho más que no pasa con los ayuntamientos de alrededor. Pero cuando se decide crear el Área Metropolitana, en el año 2010, yo tenía una muy buena relación con alcaldes de la zona, y tomaron la decisión de impulsarla y, aunque a mi partido, CiU, no le gustaba nada, yo estuve siempre a favor. De hecho, recuerdo que el día que se celebró la firma pública del Área Metropolitana en el Parlamento de Cataluña, el único representante de Convergència i Unió era yo. Ahora bien, también hubo personas fundamentales, y una de ellas fue Artur Mas.
Fundamental para que el apoyo de CiU a la ley llevara adelante?
Sí, porque el Artur, como que había sido concejal del Ayuntamiento, pues entendía bien esta situación.
¿Y cree que hay alguna otra persona que fue clave para la ley?
El alcalde de Cornellà, el Antoni Balmón. Es una persona que supo encontrar una solución y un buen entendimiento. Primero personal, pero también un buen entendimiento político al entender que el Área Metropolitana no podía ser únicamente gobernada por los socialistas, sino que era necesaria una gobernanza en la que colaboraran los partidos, a ser posible todos, en el gobierno metropolitano. En un inicio entró Convergència, los socialistas, Iniciativa, Esquerra y ofrecimos la entrada al PP, pero no quisieron. Colaboramos todos, concentrándonos en temas de gestión y para solucionar los problemas que había.
Así pues, cuando usted entra a la alcaldía en 2011 se encuentra con un instrumento como es el AMB, aprobada por ley, que le da posibilidades en la gestión, oye?
Que te da ciertas posibilidades, sabiendo qué papel tenía que hacer yo, que también es muy importante. Porque el presidente del Área Metropolitana se elige en el seno de sus miembros. Si el PSC quisiera siempre sería socialista, pero se entendió que no tenía que ser así y que lo que se tenía que hacer era una solución de manera que el Área Metropolitana la tenía que presidir el alcalde de Barcelona. Yo siempre digo: el día que decidí que esto no funcione así, y que tiene que ser otro alcalde que no sea el alcalde de Barcelona, el Área Metropolitana se romperá. Eso exige una cosa, que el alcalde de Barcelona entienda este juego: es decir, tiene que presidir, pero que no tiene que mandar. Presides pero no mandas. ¿Quién manda? Pues, la persona que está de vicepresidente ejecutivo, el gerente y las personas que pones a la gestión. Esto quiere decir una manera de comportarse. Si vas allí diciendo que tú destituirás a la gente, que cambiarás… Te has equivocado.
¿Cree que todos los alcaldes de Barcelona lo han entendido así? ¿O cree que durante este tiempo ha cambiado?
Creo que lo han entendido bastante así, la realidad es muy dura. Esto es así y punto. Hay que entender que tú estás con un cargo en el que dependes de una realidad política. La realidad política en el Área Metropolitana es la que es. El que no entienda esta realidad política tendrá grandes dificultades.
En el fondo es una ley que es muy técnica, en el sentido de que da muchas atribuciones de gestión, pero en el fondo es una ley profundamente política.
Exacto.
¿Cree que, en perspectiva, se han cumplido las expectativas iniciales que tenían?
Bien… No sé quién tenía según qué expectativas. Eso es una herramienta. La gente tiene que entender una cosa. Esta herramienta, la AMB, no se ha hecho para crear la Gran Barcelona, que todos los demás estén debajo de una entidad, no está hecha por ello. Es una herramienta de colaboración. Es una herramienta de buen entendimiento. Yo creo que esto se ha producido de una manera que permite tomar decisiones de colaboración entre ejes y temas importantes, pero hay que entender que no puedes ir, por ejemplo, a Molins de Rei y decirles qué tienen que hacer. Es una cuestión de entendimiento y de colaboración, lo que en algunos casos puede parecer que te hace perder tiempo, pero no es cierto, porque llegas a acuerdos a los que no llegarías.
Continua leyendo la entrevista aquí.
NÚRIA MARÍN: “EL ÁREA METROPOLITANA ES UNA ADMINISTRACIÓN FACILITADORA DE TEMAS IMPRESCINDIBLES PARA EL FUNCIONAMIENTO DE UNA CIUDAD”
La ex alcaldesa de Hospitalet, Núria Marín Martínez, reflexiona sobre la implantación del Área Metropolitana de Barcelona, su impacto en el territorio y su estructura
Qué significa para usted el concepto del hecho metropolitano?
Pienso que el concepto metropolitano es constatar una realidad. Es decir, Hospitalet, como otras ciudades, es la realidad del hecho metropolitano. Una ciudad pequeña, pero grande a la vez. Es una ciudad con muchos habitantes, pero con un territorio pequeño. Dentro de todo un conjunto de ciudades a su alrededor, junto a la capital, Barcelona, y junto a otras ciudades y otros pueblos que entre todos podemos dar el servicio que esta realidad necesita.
Si Hospitalet, en su término municipal, hubiera tenido que tener toda una serie de equipaciones y de infraestructuras que no tiene, por ejemplo vertederos, infraestructuras de movilidad, etc., seguramente habría tenido muchas más dificultades. Por lo tanto, qué es el Área Metropolitana para Hospitalet? Un facilitador, una administración que facilita algunos de los temas imprescindibles de funcionamiento de una ciudad.
Para Hospitalet, el Área Metropolitana es un instrumento de gestión que permite que determinadas cuestiones funcionen adecuadamente. El futuro se tiene que escribir y probablemente el Área, como tal, tendría que tener, desde mi punto de vista y mi experiencia, competencias en determinadas materias como por ejemplo la vivienda. Es decir, igual que en el ámbito del transporte o la movilidad no tenía sentido que Hospitalet hubiera hecho un metro propio y que no estuviera relacionado con Cornellà, Esplugues, Barcelona, etc. Así que con el tema de la vivienda se tiene que tener una óptica algo más elevada, donde no solo el municipio tiene que estar presente.
Hay cierto consenso en que el Área Metropolitana ha funcionado. Siempre hay miedos por parte de los municipios más pequeños, temen que Barcelona, Hospitalet, lo centrifuguen todo, pero, en general, ¿el balance es positivo?
Yo creo que Barcelona ha estado muy generosa para intentar tener un territorio igual. Es decir, que pasante de Hospitalet en Barcelona o pasante de Hospitalet en Esplugues, no se visualizara un cambio radical. En el sentido, que se dijera “aquí estoy en Hospitalet, ya se nota.” De hecho, cuando entrabas por la Gran Vía en Barcelona, pasabas por Hospitalet y todo el mundo decía esto es Hospitalet, esto no es Barcelona, oi? Y ahora no. La gente, cuando pasas por el Prat, ya está en Barcelona. Aquello de “esto es Hospitalet” nadie lo dice. Por qué? Porque visualmente, con las transformaciones que se han hecho, se ha conseguido que en el territorio no haya estas diferencias. Paseas por Barcelona, paseas por Hospitalet o paseas por Viladecans y tú ya no ves un cambio. Podríamos estar en un municipio, si estuviéramos hablando del mundo, otras realidades metropolitanas.
Pensando en las dos grandes familias políticas que se ponen de acuerdo para pactar la ley en 2010 hemos identificado dos grandes opiniones: cuando hablas con el mundo convergente, ellos lo vivían como una especie de contrapoder de la Generalitat y que creado contra la Generalitat. Y en cambio, cuando hablas con el mundo socialista, ellos lo consideraban un espacio de gestión. ¿Usted lo recuerda esto?
Yo recuerdo un poco los comentarios. Realmente, mi experiencia no ha estado nunca que el Área Metropolitana fuera un contrapoder de la Generalitat. Primero, porque es verdad que posiblemente el Partido Socialista gobernaba en más municipios, pero es que el que era el Área Metropolitana era un instrumento de gestión para facilitar la vida de los municipios y de los ciudadanos. Este es el concepto que yo siempre he tenido del área metropolitana y el que yo he vivido en mi día a día, tanto cuando tenía alguna responsabilidad como vicepresidenta del área metropolitana que como alcaldesa. Siempre ha sido un instrumento facilitador tanto antes como después de Xavier Trias alcalde. Sinceramente, este tema del contrapoder lo sitúo más en los inicios de la democracia cuando todo estaba para hacer y nos teníamos que poner todos de acuerdo y no siempre era fácil, pero lo hacíamos.
¿Cree que los municipios medios del Área Metropolitana se han sentido “amenazados” por las ciudades grandes porque los chupaban todas sus oportunidades?
Normalmente era competencia o colaboración, pero pienso que hay un poco de todo. Si solo pudiera escoger una sería la colaboración, porque sin la colaboración estamos todos muertos. Aunque algunos se piensen que no. Ahora bien, de competencia al final hay en la escala que quieras, en una ciudad puede haber competencia entre barrios por donde se acaba ubicando una inversión, una infraestructura, etc.
Cuando era alcaldesa de Hospitalet, si podía conseguir una inversión para mi ciudad, intentaba hacerlo lo más atractivo posible porque esto pasara. Por ejemplo, se apostó por la Feria que era una infraestructura económica de país, pero que al final tenía muchos beneficios por la ciudad. Era hacer aterrizar un sector económico que no existía, el turismo de negocios. Esto no existía en Hospitalet, porque no había hoteles, porque no había un espacio alrededor de la Feria. El importante era que estuviera en esta realidad metropolitana, muy ubicado junto al aeropuerto, junto al puerto junto a la capital, etc. Por lo tanto, es necesario que haya colaboración, pero también dentro de las ciudades tiene que haber un poco de competencia, pero muy entendida. Es como todo en la vida, jugar limpio y que no se pierdan las cosas. Es decir, querer que haya inversiones en Barcelona, que es la capital, evidentemente y es el liderazgo que marca, es el motor, pero también se tiene que poder pensar en sentido más amplio, y esto lo es el área metropolitana.
Continua leyendo la entrevista aquí.
ARTUR MAS: «HAY QUE HACER COMPATIBLE LA GRAN PROYECCIÓN DE LA BARCELONA GRANDE CON UNA CATALUÑA QUE TIENE INSTITUCIONES PROPIAS»
Marta Pascal entrevista al expresidente de la Generalitat sobre la creación del AMB, así como sobre su encaje entre la Gran Barcelona y Catalunya
Qué significa para usted desde un punto de vista político el concepto de capitalidad de Barcelona? ¿Cuál es el rol de Barcelona como capital del país, como punto de referencia urbano?
A ver, para mí es el gran motor de atracción del conjunto de Cataluña. Yo parto de la base de que Barcelona tiene una doble capitalidad. La catalana, que es la primera, obviamente, es la capital no sólo de un país sino incluso de una cultura, que es la cultura catalana, y en este sentido va un poco más allá de esa capitalidad de lo que serían las fronteras administrativas del principado de Cataluña y, por otro lado, la capitalidad mediterránea que le da una pátina de capital del sur de Europa, por sur de Europa todo lo que está por debajo de Milán y de París. Esta capital mediterránea convierte Barcelona, probablemente hoy, en una de las dos o tres o cuatro primeras ciudades del sur de Europa. Pero al mismo tiempo, yo la veo como lo que los franceses dicen la force de frappe, por eso decía el motor de tracción, el gran tractor, en este sentido de una ciudad que hoy está situada en el mapa del mundo. Por lo tanto, para mí el resumen es: suerte tiene Cataluña, como país pequeño, de 8 millones de personas, de tener una capital como Barcelona, que es casi irrepetible por parte de aquellos países que no tienen un estado detrás. Y eso que siempre más o menos ha sido así en estas últimas pocas décadas, esto ha cogido una aceleración enorme porque Barcelona ha cogido esta etiqueta de ciudad atractiva al mundo entero, abriéndole muchas puertas y dándole mucha fuerza a todo el país. Y siempre añado en esta aproximación de discurso, que esto no es obra sólo de los barceloneses, sino que esta gran capital de proyección internacional es obra del conjunto de los catalanes, porque en definitiva Barcelona no la hace sólo la gente que vive en ella, sino que la hace un montón de gente diferente que, a través de sus aportaciones, de su esfuerzo, de su trabajo, de su vinculación con la ciudad, la hacen como es.
Si nos fijamos en el hecho metropolitano, ¿cuál sería su posición sobre lo que se ha dicho la Barcelona grande?
Para mí el hecho metropolitano es una realidad incontestable, por lo tanto, es evidente que tenemos una Barcelona de casi dos millones de personas si hablamos del municipio, pero tenemos otra que son casi cinco millones de personas, es un continuo urbano en prácticamente todos los sentidos. Si cogiéramos esta misma realidad urbana y la trasladáramos a otras grandes metrópolis del mundo, veríamos que las pequeñas dimensiones del municipio de Barcelona a escala esta global serían considerados unos barrios de una ciudad entera. Por lo tanto, la ciudad entera va mucho más allá de las fronteras estrictas de Barcelona y coge toda esta gran área metropolitana. Toda aquella que está conectada en metro, por supuesto, pero no sólo con metro, sino con un ferrocarril que se pueda considerar metro, a efectos prácticos. Por lo tanto, para mí esto es una realidad incontestable. Ahora, el tema es cómo esto se gobierna y, sobre todo, como esto convive en un país que tiene unas instituciones propias nacionales que no se pueden digamos, desentender de más de la mitad del país. Lo que yo no podría compartir es una Generalitat dedicada fundamentalmente a 3 millones de personas y un gobierno metropolitano dedicada a 5. Esto sería un desastre desde un punto de vista de la construcción nacional de Cataluña. La realidad metropolitana existe, por tanto, el gran tema es la gobernanza de esta realidad.
Quizá no tanto en la época en que usted era Presidente de la Generalitat, pero sí durante las presidencias de Jordi Pujol, en que la alcaldía de Barcelona recayó, por ejemplo, en Pasqual Maragall, el debate, la tensión política se situaba en el concepto de un contrapoder entre las instituciones a un lado y lado de la Plaza Sant Jaume. Aunque todo el mundo políticamente lo negaba, este fue un tema que —parece— sobrevoló, también en el debate para aprobar la Ley…
En mi caso concreto, efectivamente, lo que se respiraba en Convergència —y en Convergència i Unió en aquella época era eso—, era esa batalla del posible contrapoder que podía representar la Barcelona grande, pero en mi caso concreto yo fui un defensor conjuntamente con el alcalde de Maragall de la Carta Municipal de Barcelona. Ocurre que no la pude sacar adelante, y finalmente lo hizo Miquel Roca, porque en mi época, como jefe de la oposición, la estructura política del partido me lo impidió. El presidente Pujol, el propio Miquel Roca en aquel momento que era el secretario general, algunos consejeros muy notables del Gobierno, me dijeron que no podía hacer este pacto, pero yo lo quería hacer, de hecho, lo tenía muy avanzado con el alcalde de Maragall. Y ya siendo presidente de la Generalitat vamos a desarrollar con Xavier Trias como alcalde de Barcelona todo un conjunto de iniciativas para reforzar el hecho metropolitano. Por lo tanto, a mí el hecho metropolitano no me da ni miedo ni basar, yo lo considero una realidad que, además, le da sentido a esta gran capital que es Barcelona de proyección internacional, y a esta Barcelona de casi 5 millones de personas. Yo ni lo niego, ni me sabe grave, al revés, lo valoro y lo describo en los términos que he empezado diciendo. Ahora, otra cosa es que esto se tiene que articular dentro de un país que es lo que es, que tiene el territorio la población y las instituciones que tiene, y que tiene que tener una mirada nacional.
En este sentido, y entrando más directamente en lo que supone la aprobación de la ley, entiendo que usted estaría posicionado entre aquellos que piensan que el área metropolitana debe ser un instrumento técnico y sin carga política…
No debería tener una carga una carga política o institucional que supusiera una densazón de los poderes de la Generalidad de Cataluña, que es lo que marca el conjunto de la recta nacional catalana.
¿Y cree que esta expectativa de que el AMB fuera un instrumento técnico se cumple en estos términos? ¿O cree que en algún momento esto cambia?
No, en aquella época básicamente se cumple. Y también cabe decir que, con el alcalde Trias en el Ayuntamiento de Barcelona, pues yo viví una época, en este sentido —y casi sólo en este sentido—, de tranquilidad.Yo sabía que él es una persona que comulga con el mismo esquema y que bebe de las mismas fuentes que yo había vivido. Por lo tanto, en ese momento tomamos algunas decisiones significativas, como por ejemplo el caso del suministro del agua con un abordaje a escala metropolitana. Nos entendíamos y no hubo ninguna reticencia.
Según se dice, sólo usted y Xavier Trias, y obviamente sus respectivos equipos y de colaboradores más estrechos, eran favorables a que CiU formara parte de un pacto político que permitiera la aprobación de la ley. ¿Usted está de acuerdo?
Estoy básicamente de acuerdo. Es cierto que dentro del mundo de CiU había otra gente que también lo apoyaba. Ahora bien, es verdad que el hecho de que él fuera alcalde y yo presidente en aquel momento, y que coincidimos durante esos cuatro años, pues eso facilitó el entendimiento. Yo no tenía un rival político allí, sino que tenía una persona que venía y se identificaba con el mismo proyecto que yo.
Continua leyendo la entrevista aquí.
per Marta Pascal, CEO de Pascal&Partners i Professora de Ciència Política UPF
JAUME COLLBONI: “ESTIC A FAVOR DE LA IDEA DE LA REGIÓ METROPOLITANA DELS 5 MILIONS”
MP. Què significa per vostè l’exercici de la capitalitat per part de Barcelona, tant des d’una perspectiva de país com des de la gran conurbació urbana?
JC. Hi ha un fet, crec, molt determinant de la Barcelona contemporània: que Barcelona o és metropolitana o no serà. Si la ciutat de Barcelona avui té rellevància des del punt de vista econòmic, cultural, de projecció internacional, és perquè no només és un municipi, sinó que representa una àrea d’influència de molta centralitat al sud d’Europa. Crec que Barcelona ha de contribuir a escalar el fet metropolità dins de Catalunya, perquè és sobretot la possibilitat de solucionar molts reptes que tenim com a societat i com a país a partir d’una escala urbana determinada. Si nosaltres volem assumir el repte de l’habitatge, una mobilitat ben integrada i sostenible, una gestió del medi ambient eficient, això vol dir escala, i vol dir continu urbà, i això és la idea de la Barcelona metropolitana.
MP. Per tant, la llei, més que l’instrument polític, és un instrument tècnic i de gestió per assumir els reptes?
JC. Crec que aquest va ser un dels problemes que va impedir, segurament, que fos una llei ràpida, perquè hem de convenir que la llei va arribar molt tard. És a dir, dins del procés de la construcció de la Catalunya contemporània, jo no me l’imagino, o la meva família política no se l’imagina, sense haver institucionalitzat o articulat el fet metropolità de Barcelona. Això va tenir una recança històrica per part del nacionalisme català durant molts anys, que ho va veure -jo en absolut ho veig així, com un mecanisme de contrapoder o de Catalunya alternativa, per dir-ho d’alguna manera, la Catalunya urbana.
És cert que la Barcelona metropolitana és la Catalunya urbana, podríem dir-li també la Catalunya metropolitana, a mi no em faria res que se l’hi digués així, perquè som la Catalunya metropolitana, amb unes especificitats pròpies que s’han d’entendre, s’han d’articular, i crec que el 2010, quan s’aprova la Llei, és la culminació d’un procés de maduració molt llarg, però feliç. I des d’aquest punt de vista, per a mi la llei culmina aquest procés polític d’una carta de naturalesa de la Catalunya metropolitana, per no dir-ho de la Barcelona metropolitana, i és un instrument de gestió, de primer ordre, fonamental.
MP. Així doncs, en el seu model de Barcelona, que vostè visualitza ja no només ara com a Alcalde sinó en tota la seva trajectòria política prèvia, aquesta institució metropolitana té un rol central?
JC. Té un rol central, articula un fet. I la meva idea de la Barcelona del futur, de la Barcelona del 2030 o 2050, ja no la veig només com la Barcelona dels 35 municipis, dels 3,2 milions d’habitants que suma ara l’actual Àrea Metropolitana, sinó la regió metropolitana dels 5,1 milions, que és l’actual AMB i la primera corona, això que s’anomena la primera corona que va des de Vilanova i la Geltrú passant pels Vallesos i fins a Mataró. Insisteixo, és una forma d’articular la Catalunya metropolitana. No és, com a vegades es pot veure, una mena de pan barcelonisme.
MP. Efectivament hi ha gent que ho viu així…
JC. Sí, sí, ho sé. Però li diré més, sigui o no políticament correcte, crec que és inevitable que passi, que acabarà passant, més enllà de Barcelona. Per què? Doncs perquè en un món globalitzat hi ha un món que ha de resoldre problemes que són molt estructurals. Abans he comentat la gestió del medi ambient, la integració, la mobilitat, el tema de l’habitatge, etc.
S’ha de tenir en compte que el procés de concentració que s’està produint en les àrees urbanes de tot el món fa que per resoldre problemes i ser rellevant a nivell internacional -i és l’opció que nosaltres hem fet com a ciutat i com a país, ser rellevants a nivell internacional perquè ens dona moltes oportunitats- cal tenir escala. I posem un exemple, jo quan vaig a la Xina, o a països asiàtics, o fins i tot americans, em diuen, quants habitants té Barcelona? Fins ara deia 3,2. Ara ja començo a dir 5, perquè és la forma d’estar assegut en aquella taula.
MP. Ara que cita la part internacional, el model que a vostè li crida més l’atenció, que integri millor el benestar de les persones en gestió dels grans reptes que hem citat, quin podria ser?
JC. Jo crec que a nivell internacional, comparant amb el que més es pot assemblar al nostre és el que fa en sèrie a França, sobretot a la regió de Lió, que és el que conec més. Per altra banda, hi ha un procés molt interessant que està fent el Regne Unit, la Devolution, que és un procés de descentralització de l’Estat, que no es produeix a les regions, perquè no existeixen al Regne Unit, excepte les 3 nacions històriques del Regne Unit, que s’està produint a les metròpolis, Manchester, Liverpool i el Gran Londres, que és un altre procés que nosaltres estem seguint amb interès. Jo defenso en part, i de moment amb una certa solitud, que de cara al futur s’hauria de produir al nostre país un procés de Devolution en un doble sentit: de baix cap a dalt en aquest ens metropolità del futur, i de dalt cap a baix, sigui de l’Estat o la Generalitat, també cap a aquest ens metropolità. És un model híbrid que si no recordo malament ha inspirat a la ciutat de Vigo.
Espanya és un cas molt excepcional, entre altres coses perquè l’altra gran ciutat espanyola, que és Madrid, té la comunitat autònoma, que és qui fa aquestes funcions. En canvi, a Catalunya tenim una peculiaritat, a més de la càrrega simbòlica i històrica que té la Generalitat, ja que l’escala intermèdia entre les competències autonòmiques i les locals, és la metropolitana.
MP. Sentint-lo i pensant en el futur, intueixo que vostè seria partidari d’una línia d’enfortiment de la institució metropolitana i de més competències?
JC. Estic a favor de la idea de la regió metropolitana dels 5 milions. I en aquest sentit és positiu que el debat que ja s’ha obert sobre aquest tema en fòrums, com per exemple Rethink Barcelona, vagi fent el seu camí. Considero que no hem de parlar tant de reformes de la institució o de la llei, sinó que ens hem de centrar en saber quines noves competències hauria d’assumir aquest ens metropolità, i com integrem amb algunes polítiques, la primera regió a la primera corona metropolitana. Per exemple, en polítiques d’integració del transport públic metropolità o en la gestió de residus. No comencem la casa per la teulada, penso que no és qüestió de parlar d’una llei que ho canviï tot, que creï un nou gran ens metropolità, que té un president que s’escull no sé com… Jo crec que això és el final del procés, el que hem de fer és un procés diferent. Hem d’anar tema a tema, cas a cas, veient com, a partir de dues o tres polítiques que siguin molt estratègiques, aconseguim coordinar-nos. En el cas de la mobilitat és molt evident. Nosaltres tenim la gestió metropolitana del transport a través de TMB, però hi ha un salt d’escala molt ràpid i que els usuaris i els ciutadans acusen a diari, Rodalies a part, que és la mobilitat de la gran metròpolis. Tots sabem que la gent que viu a Sabadell, Terrassa o Mataró no té ben resolta la seva mobilitat perquè no està ben integrada. Per tant, necessitem una autoritat de la mobilitat refundada, nova, i pot ser una de les polítiques que s’han de començar a articular amb aquesta perspectiva regional.
Una altra és la promoció econòmica internacional. És a dir, nosaltres quan anem a fires per buscar inversions, no expliquem 101 quilòmetres quadrats. Ja sabem que hi ha poc o gens d’espai. En canvi, si Barcelona ofereix un paraigües que pot ser de 500 quilòmetres quadrats, o de 1.000 quilòmetres quadrats, o de la superfície que tingui la regió metropolitana que inclogui tots els municipis, la situació és diferent.
La llei del 2010 permet un procés de maduració, de tal manera que afortunadament es va superant aquella sensació, que puc entendre, que tenen part dels municipis que és una certa basarda amb la idea de la Gran Barcelona que ho cobreixi tot, i limiti la diversitat o la identitat dels municipis. Mica en mica, es va assumint la idea de que Barcelona és també un nom que pertany, per dir-ho així, a tothom, no només als ciutadans de Barcelona.
Continua llegint l’entrevista aquí.
XAVIER TRIAS: “L’ÀREA METROPOLITANA NO ES VA FER PER CREAR LA GRAN BARCELONA. NOMÉS ÉS UNA EINA DE COL·LABORACIÓ”
L’exalcalde de Barcelona respon a les preguntes de Marta Pascal al voltant del passat, el present i el futur de l’AMB
A parer seu, què és Barcelona i quin paper té per al país? I quin paper té l’àrea metropolitana en tota aquesta configuració territorial?
Bé, Barcelona és la capital de Catalunya. És un fet indiscutible que ha de ser la capital de la catalanitat i aquí tenim una gran responsabilitat a l’hora de fer que això sigui real. Barcelona, quan parlem de Barcelona, no parlem només de Barcelona, sinó que la capital té un pes específic econòmic, social, les coses més complicades passen a les ciutats i, per tant, passen a la ciutat de Barcelona. No les fàcils, les més complicades. Per posar un exemple, la pobresa extrema està a la ciutat de Barcelona, i per tant la ciutat de Barcelona ha de ser capaç de col·laborar amb les ciutats del voltant. Aquest era un plantejament molt antic, però no sempre Barcelona ha tingut aquesta visió de col·laboració amb els del costat.
Aquesta manca de col·laboració, pot tenir a veure amb el que es va anomenar “el contrapoder”?
Sí, és veritat, pot ser un contrapoder, però en el fons no és veritat. De fet això és una gran mentida. Treure aquesta idea del cap de la gent que això no és un contrapoder, sinó que Barcelona té aquesta necessitat de col·laborar, ja que costa molt i això no sempre s’ha viscut bé.
Aquest tema es va complicar en una època de lideratges forts: Pujol i Maragall. Alguns deien que en Maragall volia diluir la Generalitat. Després jo he viscut que, un cop Maragall guanya i és president de la Generalitat, es troba amb la realitat, les tornes són diferents. Per tant, es donen situacions que creen aquestes tensions. de la Generalitat amb l’Ajuntament de Barcelona, molt més que no passa amb els ajuntaments del voltant.Però quan es decideix crear l’Àrea Metropolitana, l’any 2010, jo tenia una molt bona relació amb alcaldes de la zona, i van prendre la decisió d’impulsar-la i, tot i que al meu partit, CiU, no li agradava gens, jo hi vaig estar sempre a favor. De fet, recordo que el dia que es va celebrar la firma pública de l’Àrea Metropolitana al Parlament de Catalunya, l’únic representant de Convergència i Unió era jo. Ara bé, també va haver-hi persones fonamentals, i una d’elles va ser Artur Mas.
Fonamental perquè el suport de CiU a la llei tirés endavant?
Sí, perquè l’Artur, com que havia sigut regidor de l’Ajuntament, doncs entenia bé aquesta situació.
I creu que hi ha alguna altra persona que fou clau per a la llei?
L’alcalde de Cornellà, l’Antoni Balmón. És una persona que va saber trobar una solució i una bona entesa. Primer personal, però també una bona entesa política en entendre que l’Àrea Metropolitana no podia ser únicament governada pels socialistes, sinó que calia una governança en què col·laboressin els partits, a ser possible tots, en el govern metropolità. En un inici hi va entrar Convergència, els socialistes, Iniciativa, Esquerra i vam oferir l’entrada al PP, però no van voler. Vam col·laborar tots, concentrant-nos en temes de gestió i per solucionar els problemes que hi havia.
Així doncs, quan vostè entra a l’alcaldia el 2011 es troba amb un instrument com és l’AMB, aprovada per llei, que li dona possibilitats en la gestió, oi?
Que et dona unes certes possibilitats, sabent quin paper havia de fer jo, que també és molt important. Perquè el president de l’Àrea Metropolitana s’elegeix en el si dels seus membres. Si el PSC volgués sempre seria socialista, però es va entendre que no havia de ser així i que el que s’havia de fer era una solució de manera que l’Àrea Metropolitana l’havia de presidir l’alcalde de Barcelona.
Jo sempre vaig dir: el dia que decidiu que això no funcioni així, i que ha de ser un altre alcalde que no sigui l’alcalde de Barcelona, l’Àrea Metropolitana es trencarà. Això exigeix una cosa, que l’alcalde de Barcelona entengui aquest joc: és a dir, ha de presidir, però que no ha de manar. Presideixes però no manes. Qui mana? Doncs, la persona que està de vicepresident executiu, el gerent i les persones que poses a la gestió. Això vol dir una manera de comportar-se. Si vas allà dient que tu destituiràs la gent, que canviaràs… T’has equivocat.
Creu que tots els alcaldes de Barcelona ho han entès així? O creu que durant aquest temps ha canviat?
Crec que ho han entès bastant així, la realitat és molt dura. Això és així i punt. Cal entendre que tu estàs amb un càrrec en què depens d’una realitat política. La realitat política a l’Àrea Metropolitana és la que és. El que no entengui aquesta realitat política tindrà grans dificultats.
En el fons és una llei que és molt tècnica, en el sentit que dona moltes atribucions de gestió, però en el fons és una llei profundament política.
Exacte.
Creu que, en perspectiva, s’han complert les expectatives inicials que tenien?
Bé…No sé qui tenia segons quines expectatives. Això és una eina. La gent ha d’entendre una cosa. Aquesta eina, l’AMB, no s’ha fet per crear la Gran Barcelona, que tots els altres estiguin sota d’una entitat, no està feta per això. És una eina de col·laboració. És una eina de bona entesa. Jo crec que això s’ha produït d’una manera que permet prendre decisions de col·laboració entre eixos i temes importants, però cal entendre que no pots anar, per exemple, a Molins de Rei i dir-los què han de fer. És una qüestió d’entesa i de col·laboració, cosa que en alguns casos pot semblar que et fa perdre temps, però no és cert, perquè arribes a acords als quals no arribaries.
Vostè em deia, “jo a l’inici estava molt sol en el meu partit defensant aquesta idea”. Creu que, amb el pas del temps, la resta de companys es va anar afegint a la vostra idea?
Un cop vam fer l’Àrea Metropolitana, tothom estava encantat i satisfet. Hi va haver una persona important, també, l’Isidre Sierra. L’alcalde de Sant Climent de Llobregat. Una persona molt espavilada, treballadora, lluitadora, capaç de crear optimisme en les situacions menys optimistes, un home seriós, exigent. Jo crec que ha sigut molt important.
El President Mas sempre ho defensava. El President Puigdemont ens va ajudar. Puigdemont és un home que quan jo era Alcalde vam tenir una gran relació. Et poso un exemple real: l’alcalde de Girona, en aquell moment Puigdemont, em va demanar si podíem col·laborar per promocionar el “Girona, Temps de Flors”. Li vaig dir que sí. Vam fer l’acte de presentació del Temps de Flors al Saló de Cent i jo vaig anar a Girona a visitar-los. Quan t’adones que el Temps de Flors és un gran èxit, tu amb facilitat, amb mentalitat barcelonina equivocada, dius, escolta, doncs això també ho podríem fer nosaltres. Però això no ho hem de fer nosaltres. Ja està bé que ho facin ells. Hi ha coses que no ha de fer Barcelona. Barcelona ha d’ajudar i ha d’entendre que està col·laborant amb la resta. Un altre exemple. El Gran Premi de Formula 1. És el Gran Premi de Formula 1 de Montmeló. Si fins i tot ve la Generalitat i et diuen que Barcelona hauria d’ajudar perquè si no això ho podem perdre. Doncs escolta’m, Barcelona hi posa uns diners, però llavors el Gran Premi de Fórmula 1 és el Gran Premi de Fórmula 1 de Barcelona-Catalunya. Ara jo dic sempre, l’Ajuntament de Barcelona ha d’actuar amb un criteri de generositat perquè al final qualsevol acció d’aquestes li repercuteix a favor. Fer que la ciutat de Barcelona no siguin “aquells que s’ho queden tot”, que sigui una ciutat que generi simpaties és molt important. És molt rellevant.
Des d’un punt de vista d’impacte real, realment la llei ha canviat, per exemple, la relació entre els municipis?
Ha millorat. Ha fet que es relacionin. O sigui, ha fet fluir moltes coses. Ha fet que es relacionin municipis que no es relacionaven.
Ha reduït desequilibris territorials?
D’això no n’estic tan segur perquè això depèn molt de la Generalitat. És a dir, també hem d’entendre que l’Àrea Metropolitana no és la Generalitat. La Generalitat ha de sentir l’Àrea Metropolitana com una cosa més seva. El que passa és que nosaltres tenim un problema de fons molt greu. És un problema que és el problema més important de Catalunya. Tenim un mal finançament. La Generalitat no pot fer el que hauria de fer. Llavors, s’acaben fent coses, les administracions públiques de sota, com ara els ajuntaments, per intentar col·laborar. Però, en global, tenim una situació d’infrafinançament a Catalunya duríssima i que fa patir molt. Intentem actuar com a administració única. A nosaltres ens enfada, i amb raó, que l’Estat hagi de fer segons què. És a dir, que tu no puguis fer les rondes, o transformar el litoral sense uns Jocs Olímpics o el Fòrum no té sentit, i és molt greu. Perquè no té sentit que una comunitat autònoma com la nostra, amb una capacitat econòmica important, no pugui administrar els seus recursos i que els hagis de donar als altres.
Continuar la lectura de l’entrevista aquí.
NÚRIA MARÍN: “L’ÀREA METROPOLITANA ÉS UNA ADMINISTRACIÓ FACILITADORA DE TEMES IMPRESCINDIBLES PER AL FUNCIONAMENT D’UNA CIUTAT”
Marta Pascal entrevista a Núria Marín Martínez, Delegada del Govern de la Generalitat de Catalunya a Madrid i exalcaldessa de L’Hospitalet de Llobregat
Què significa per a vostè el concepte del fet metropolità?
Penso que el concepte metropolità és constatar una realitat. És a dir, l’Hospitalet, com altres ciutats, és la realitat del fet metropolità. Una ciutat petita, però gran alhora. És una ciutat amb molts habitants, però amb un territori petit. Dins de tot un conjunt de ciutats al seu voltant, al costat de la capital, Barcelona, i al costat d’altres ciutats i d’altres pobles que entre tots podem donar el servei que aquesta realitat necessita.
Si l’Hospitalet, en el seu terme municipal, hagués hagut de tenir tot un seguit d’equipaments i d’infraestructures que no té, per exemple abocadors, infraestructures de mobilitat, etc., segurament hauria tingut moltes més dificultats. Per tant, què és l’Àrea Metropolitana per a l’Hospitalet? Un facilitador, una administració que facilita alguns dels temes imprescindibles de funcionament d’una ciutat.
Per a l’Hospitalet, l’Àrea Metropolitana és un instrument de gestió que permet que determinades qüestions funcionin adequadament. El futur s’ha d’escriure i probablement l’Àrea, com a tal, hauria de tenir, des del meu punt de vista i la meva experiència, competències en determinades matèries com per exemple l’habitatge. És a dir, igual que en l’àmbit del transport o la mobilitat no tenia sentit que l’Hospitalet hagués fet un metro propi i que no estigués relacionat amb Cornellà, Esplugues, Barcelona, etc. Així que amb el tema de l’habitatge s’ha de tenir una òptica una mica més elevada, on no només el municipi ha d’estar present.
Hi ha un cert consens en què l’Àrea Metropolitana ha funcionat. Sempre hi ha pors per part dels municipis més petits, temen que Barcelona, l’Hospitalet, ho centrifuguin tot, però, en general, el balanç és positiu?
Jo crec que Barcelona ha estat molt generosa per intentar tenir un territori igual. És a dir, que passant d’Hospitalet a Barcelona o passant d’Hospitalet a Esplugues, no es visualitzés un canvi radical. En el sentit, que es digués “aquí soc a l’Hospitalet, ja es nota.” De fet, quan entraves per la Gran Via a Barcelona, passaves per l’Hospitalet i tothom deia això és Hospitalet, això no és Barcelona, oi? I ara no. La gent, quan passes pel Prat, ja és a Barcelona. Allò d’“això és Hospitalet” ningú no ho diu. Per què? Perquè visualment, amb les transformacions que s’han fet, s’ha aconseguit que al territori no hi hagi aquestes diferències. Passeges per Barcelona, passeges per l’Hospitalet o passeges per Viladecans i tu ja no veus un canvi. Podríem estar en un municipi, si estiguéssim parlant del món, d’altres realitats metropolitanes.
Pensant en les dues grans famílies polítiques que es posen d’acord per pactar la llei l’any 2010 hem identificat dues grans opinions: quan parles amb el món convergent, ells ho vivien com una espècie de contrapoder de la Generalitat i que creat contra la Generalitat. I en canvi, quan parles amb el món socialista, ells ho consideraven un espai de gestió. Vostè ho recorda això?
Jo recordo una mica els comentaris. Realment, la meva experiència no ha estat mai que l’Àrea Metropolitana fos un contrapoder de la Generalitat. Primer, perquè és veritat que possiblement el Partit Socialista governava en més municipis, però és que el que era l’Àrea Metropolitana era un instrument de gestió per facilitar la vida dels municipis i dels ciutadans. Aquest és el concepte que jo sempre he tingut de l’àrea metropolitana i el que jo he viscut en el meu dia a dia, tant quan tenia alguna responsabilitat com a vicepresidenta de l’àrea metropolitana que com a alcaldessa. Sempre ha estat un instrument facilitador tant abans com després d’en Xavier Trias alcalde. Sincerament, aquest tema del contrapoder el situo més en els inicis de la democràcia quan tot estava per fer i ens havíem de posar tots d’acord i no sempre era fàcil, però ho fèiem.
Creu que els municipis mitjans de l’Àrea Metropolitana s’han sentit “amenaçats” per les ciutats grans perquè els xuclaven totes les seves oportunitats?
Normalment era competència o col·laboració, però penso que hi ha una mica de tot. Si només pogués escollir-ne una seria la col·laboració, perquè sense la col·laboració estem tots morts. Encara que alguns es pensin que no. Ara bé, de competència al final n’hi ha a l’escala que vulguis, en una ciutat pot haver-hi competència entre barris per on s’acaba ubicant una inversió, una infraestructura, etc.
Quan era alcaldessa de l’Hospitalet, si podia aconseguir una inversió per a la meva ciutat, intentava fer-ho el més atractiu possible perquè això passés. Per exemple, es va apostar per la Fira que era una infraestructura econòmica de país, però que al final tenia molts beneficis per la ciutat. Era fer aterrar un sector econòmic que no existia, el turisme de negocis. Això no existia a l’Hospitalet, perquè no hi havia hotels, perquè no hi havia un espai al voltant de la Fira. L’important era que estigués en aquesta realitat metropolitana, ben ubicat al costat de l’aeroport, al costat del port al costat de la capital, etc. Per tant, és necessari que hi hagi col·laboració, però també dins de les ciutats ha d’haver-hi una mica de competència, però ben entesa. És com tot a la vida, jugar net i que no es perdin les coses. És a dir, voler que hi hagi inversions a Barcelona, que és la capital, evidentment i és el lideratge que marca, és el motor, però també s’ha de poder pensar en sentit més ampli, i això ho és l’àrea metropolitana.
Continua llegint l’entrevista aquí.
ARTUR MAS: “S’HA DE FER COMPATIBLE LA GRAN PROJECCIÓ DE LA BARCELONA GRAN AMB UNA CATALUNYA QUE TÉ INSTITUCIONS PRÒPIES”
L’expresident de la Generalitat respon a les preguntes de Marta Pascal sobre l’AMB i les seves possibilitats de gestió en el marc de l’encaix Barcelona-Catalunya
Què significa per vostè des d’un punt de vista polític el concepte de capitalitat de Barcelona? Quin és el rol de Barcelona com a capital del país, com a punt de referència urbà?
A veure, per mi és el gran motor d’atracció del conjunt de Catalunya. Jo parteixo de la base que Barcelona té una doble capitalitat. La catalana, que és la primera, òbviament, és la capital no només d’un país sinó fins i tot d’una cultura, que és la cultura catalana, i en aquest sentit va una mica més enllà d’aquesta capitalitat del que serien les fronteres administratives del principat de Catalunya i, per altra banda, la capitalitat mediterrània que li dona una pàtina de capital del sud d’Europa, entenent per sud d’Europa tot el que està per sota de Milà i de París. Aquesta capital mediterrània converteix Barcelona, probablement avui, en una de les dues o tres o quatre primeres ciutats del sud d’Europa. Però al mateix temps, jo la veig com allò que els francesos en diuen la force de frappe, per això en deia el motor de tracció, el gran tractor, en aquest sentit d’una ciutat que avui està situada al mapa del món. Per tant, per mi el resum és: sort en té Catalunya, com a país petit, de 8 milions de persones, de tenir una capital com Barcelona, que és gairebé irrepetible per part d’aquells països que no tenen un estat al darrere. I això que sempre més o menys ha estat així en aquestes últimes poques dècades, això ha agafat una acceleració enorme perquè Barcelona ha agafat aquesta etiqueta de ciutat atractiva al món sencer, obrint-li moltes portes i donant-li molta força a tot el país. I sempre afegeixo en aquesta aproximació de discurs, que això no és obra només dels barcelonins, sinó que aquesta gran capital de projecció internacional és obra del conjunt dels catalans, perquè en definitiva Barcelona no la fa només la gent que hi viu, sinó que la fa un munt de gent diferent que, a través de les seves aportacions, del seu esforç, del seu treball, de la seva vinculació amb la ciutat, la fan com és.
Si ens fixem en el fet metropolità, quina seria la seva posició sobre el que se n’ha dit la Barcelona gran?
Per a mi el fet metropolità és una realitat incontestable, per tant és evident que tenim una Barcelona de gairebé dos milions de persones si parlem del municipi, però en tenim una altra que són gairebé cinc milions de persones, és un continu urbà en pràcticament tots els sentits. Si agaféssim aquesta mateixa realitat urbana i la traslladéssim a altres grans metròpolis del món, veuríem que les petites dimensions del municipi de Barcelona a escala aquesta global serien considerats uns barris d’una ciutat sencera. Per tant, la ciutat sencera va molt més enllà de les fronteres estrictes de Barcelona i agafa tota aquesta gran àrea metropolitana. Tota aquella que està connectada amb metro, per suposat, però no només amb metro, sinó amb un ferrocarril que es pugui considerar metro, a efectes pràctics.
Per tant, per mi això és una realitat incontestable. Ara, el tema és com això es governa i, sobretot, com això conviu en un país que té unes institucions pròpies nacionals que no es poden diguem-ne, desentendre de més de la meitat del país. El que jo no podria compartir és una Generalitat dedicada fonamentalment a 3 milions de persones i un govern metropolità dedicada a 5. Això seria un desastre des d’un punt de vista de la construcció nacional de Catalunya. La realitat metropolitana existeix, per tant, el gran tema és la governança d’aquesta realitat.
Potser no tant en l’època en què vostè era President de la Generalitat, però sí durant les presidències de Jordi Pujol, en què l’alcaldia de Barcelona va recaure, per exemple, en Pasqual Maragall, el debat, la tensió política se situava en el concepte d’un contrapoder entre les institucions a una banda i banda de la Plaça Sant Jaume. Malgrat que tothom políticament ho negava, aquest fou un tema que —sembla— va sobrevolar, també en el debat per aprovar la Llei…
En el meu cas concret, efectivament, el que es respirava a Convergència —i a Convergència i Unió en aquella època era això—, era aquesta batalla del possible contrapoder que podia representar la Barcelona gran, però en el meu cas concret jo vaig ser un defensor conjuntament amb l’alcalde de Maragall de la Carta Municipal de Barcelona. Passa que no la vaig poder tirar endavant, i finalment ho va fer en Miquel Roca, perquè en la meva època, com a cap de l’oposició, l’estructura política del partit m’ho va impedir. El president Pujol, el mateix Miquel Roca en aquell moment que era el secretari general, alguns consellers molt notables del Govern, em van dir que no podia fer aquest pacte, però jo el volia fer, de fet el tenia molt avançat amb l’alcalde de Maragall. I ja sent president de la Generalitat vam desenvolupar amb en Xavier Trias com a alcalde de Barcelona tot un conjunt d’iniciatives per reforçar el fet metropolità. Per tant, a mi el fet metropolità no em fa ni por ni basarda, jo el considero una realitat que, a més a més, li dona sentit a aquesta gran capital que és Barcelona de projecció internacional, i a aquesta Barcelona de gairebé 5 milions de persones. Jo ni ho nego, ni em sap greu, al revés, ho valoro i ho descric en els termes que he començat dient. Ara, una altra cosa és que això s’ha d’articular a dintre d’un país que és el que és, que té el territori la població i les institucions que té, i que ha de tenir una mirada nacional.
En aquest sentit, i entrant més directament en el que suposa l’aprovació de la llei, entenc que vostè estaria posicionat entre aquells que pensen que l’àrea metropolitana ha de ser un instrument tècnic i sense càrrega política…
No hauria de tenir una càrrega una càrrega política o institucional que suposés una dilució dels poders de la Generalitat de Catalunya, que és el que marca el conjunt de la recta nacional catalana.
Continua llegint l’entrevista aquí.
| share: |

