JAUME COLLBONI «ESTOY A FAVOR DE LA IDEA DE LA REGIÓN METROPOLITANA DE LOS 5 MILLONES»

MP. ¿Qué significa para usted el ejercicio de la capitalidad por parte de Barcelona, tanto desde una perspectiva de país como desde la gran conurbación urbana?

JC. Hay un hecho, creo, muy determinante de la Barcelona contemporánea: que Barcelona o es metropolitana o no será. Si la ciudad de Barcelona hoy tiene relevancia desde el punto de vista económico, cultural, de proyección internacional, es porque no sólo es un municipio, sino que representa un área de influencia de mucha centralidad en el sur de Europa. Creo que Barcelona debe contribuir a escalar el hecho metropolitano dentro de Cataluña, porque es sobre todo la posibilidad de solucionar muchos retos que tenemos como sociedad y como país a partir de una escala urbana determinada. Si nosotros queremos asumir el reto de la vivienda, una movilidad bien integrada y sostenible, una gestión del medio ambiente eficiente, eso quiere decir escala, y quiere decir continuo urbano, y eso es la idea de la Barcelona metropolitana.

MP. Por lo tanto, la ley, más que el instrumento político, ¿es un instrumento técnico y de gestión para asumir los retos?

JC. Creo que este fue uno de los problemas que impidió, seguramente, que fuera una ley rápida, porque tenemos que convenir que la ley llegó muy tarde. Es decir, dentro del proceso de la construcción de la Cataluña contemporánea, yo no me lo imagino, o mi familia política no se lo imagina, sin haber institucionalizado o articulado el hecho metropolitano de Barcelona. Esto tuvo una recesividad histórica por parte del nacionalismo catalán durante muchos años, que lo vio -yo en absoluto lo veo así, como un mecanismo de contrapoder o de Cataluña alternativa, por decirlo de alguna manera, la Cataluña urbana.

Es cierto que la Barcelona metropolitana es la Cataluña urbana, podríamos decirle también la Cataluña metropolitana, a mí no me haría nada que se lo dijera así, porque somos la Cataluña metropolitana, con unas especificidades propias que se tienen que entender, se tienen que articular, y creo que en 2010, cuando se aprueba la Ley, es la culminación de un proceso de maduración muy largo, pero feliz. Y desde este punto de vista, para mí la ley culmina este proceso político de una carta de naturaleza de la Cataluña metropolitana, por no decirlo de la Barcelona metropolitana, y es un instrumento de gestión, de primer orden, fundamental.

MP. Así pues, en su modelo de Barcelona, que usted visualiza ya no sólo ahora como Alcalde sino en toda su trayectoria política previa, ¿esta institución metropolitana tiene un rol central?

JC. Tiene un rol central, articula un hecho. Y mi idea de la Barcelona del futuro, de la Barcelona de 2030 o 2050, ya no la veo sólo como la Barcelona de los 35 municipios, de los 3,2 millones de habitantes que suma ahora el actual Área Metropolitana, sino la región metropolitana de los 5,1 millones, que es la actual AMB y la primera corona, eso que se llama la primera corona que va desde Vilanova i la Geltrú pasando por los Vallesos y hasta Mataró. Insisto, es una forma de articular la Cataluña metropolitana. No es, como a veces se puede ver, una especie de pan barcelonismo.

MP. Efectivamente hay gente que lo vive así…

JC. Sí, sí, lo sé. Pero le diré más, sea o no políticamente correcto, creo que es inevitable que pase, que acabará pasando, más allá de Barcelona. ¿Por qué? Pues porque en un mundo globalizado hay un mundo que tiene que resolver problemas que son muy estructurales. Antes he comentado la gestión del medio ambiente, la integración, la movilidad, el tema de la vivienda, etc.
Hay que tener en cuenta que el proceso de concentración que se está produciendo en las áreas urbanas de todo el mundo hace que para resolver problemas y ser relevante a nivel internacional -y es la opción que nosotros hemos hecho como ciudad y como país, ser relevantes a nivel internacional porque nos da muchas oportunidades- hay que tener escala. Y pongamos un ejemplo, yo cuando voy a China, o a países asiáticos, o incluso americanos, me dicen, ¿cuántos habitantes tiene Barcelona? Hasta ahora decía 3,2. Ahora ya comencé a decir 5, porque es la forma de estar sentado en esa mesa.

MP. Ahora que cita la parte internacional, el modelo que a usted le llama más la atención, que integre mejor el bienestar de las personas en gestión de los grandes retos que hemos citado, ¿cuál podría ser?

JC. Yo creo que a nivel internacional, comparando con lo que más se puede parecer a lo nuestro es lo que hace en serie en Francia, sobre todo en la región de Lyon, que es lo que conozco más. Por otro lado, hay un proceso muy interesante que está haciendo el Reino Unido, la Devolution, que es un proceso de descentralización del Estado, que no se produce en las regiones, porque no existen en el Reino Unido, excepto las 3 naciones históricas del Reino Unido, que se está produciendo en las metrópolis, Manchester, Liverpool y el Gran Londres, que es otro proceso que nosotros estamos siguiendo con interés. Yo defiendo en parte, y de momento con una cierta soledad, que de cara al futuro debería producirse en nuestro país un proceso de Devolution en un doble sentido: de abajo hacia arriba en este ente metropolitano del futuro, y de arriba hacia abajo, sea del Estado o la Generalitat, también hacia este ente metropolitano. Es un modelo híbrido que si no recuerdo mal ha inspirado a la ciudad de Vigo.
España es un caso muy excepcional, entre otras cosas porque la otra gran ciudad española, que es Madrid, tiene la comunidad autónoma, que es quien hace estas funciones. En cambio, en Cataluña tenemos una peculiaridad, además de la carga simbólica e histórica que tiene la Generalitat, ya que la escala intermedia entre las competencias autonómicas y las locales, es la metropolitana.

MP. Sintiéndolo y pensando en el futuro, ¿intuyo que usted sería partidario de una línea de fortalecimiento de la institución metropolitana y de más competencias?

JC. Estoy a favor de la idea de la región metropolitana de los 5 millones. Y en este sentido es positivo que el debate que ya se ha abierto sobre este tema en foros, como por ejemplo Rethink Barcelona, vaya haciendo su camino. Considero que no debemos hablar tanto de reformas de la institución o de la ley, sino que debemos centrarnos en saber qué nuevas competencias debería asumir este ente metropolitano, y cómo integramos con algunas políticas, la primera región en la primera corona metropolitana. Por ejemplo, en políticas de integración del transporte público metropolitano o en la gestión de residuos. No empecemos la casa por el tejado, pienso que no es cuestión de hablar de una ley que lo cambie todo, que cree un nuevo gran ente metropolitano, que tiene un presidente que se elige no sé cómo… Yo creo que eso es el final del proceso, lo que tenemos que hacer es un proceso diferente. Tenemos que ir tema a tema, caso a caso, viendo cómo, a partir de dos o tres políticas que sean muy estratégicas, conseguimos coordinarnos. En el caso de la movilidad es muy evidente. Nosotros tenemos la gestión metropolitana del transporte a través de TMB, pero hay un salto de escala muy rápido y que los usuarios y los ciudadanos acusan a diario, Cercanías aparte, que es la movilidad de la gran metrópolis. Todos sabemos que la gente que vive en Sabadell, Terrassa o Mataró no tiene bien resuelta su movilidad porque no está bien integrada. Por lo tanto, necesitamos una autoridad de la movilidad refundada, nueva, y puede ser una de las políticas que se deben empezar a articular con esta perspectiva regional.
Otra es la promoción económica internacional. Es decir, nosotros cuando vamos a ferias para buscar inversiones, no explicamos 101 kilómetros cuadrados. Ya sabemos que hay poco o nada de espacio. En cambio, si Barcelona ofrece un paraguas que puede ser de 500 kilómetros cuadrados, o de 1.000 kilómetros cuadrados, o de la superficie que tenga la región metropolitana que incluya todos los municipios, la situación es diferente.
La ley de 2010 permite un proceso de maduración, de tal manera que afortunadamente se va superando esa sensación, que puedo entender, que tienen parte de los municipios que es una cierta basarda con la idea de la Gran Barcelona de que lo cubra todo, y limite la diversidad o la identidad de los municipios. Mica en poco, se va asumiendo la idea de que Barcelona es también un nombre que pertenece, por decirlo así, a todo el mundo, no sólo a los ciudadanos de Barcelona.

MP. Ideologías y angustias personales aparte, ¿usted encuentra que los alcaldes metropolitanos se muestran cada vez más receptivos ante esta idea?

JC. Pienso que esto va madurando. Sin personalizarlo, yo me he dedicado mucho, durante este primer mandato, más que a teorizar sobre este nuevo modelo de región metropolitana del futuro, a crear la confianza y, sobre todo, la relación en pie de igualdad de Barcelona con el resto de municipios metropolitanos. Estoy visitando municipios que hacía diez, quince o veinte años que un alcalde de Barcelona no visitaba. Estoy haciendo una especia de «tour» para conocer directamente la realidad de los municipios, conocer a los alcaldes y a los concejales, visito la institución, me explican sus problemáticas, etc. Es decir, generar un clima de confianza desde la igualdad. Y siempre digo que Barcelona es un municipio metropolitano más. Es el grande, pero es uno más.

Barcelona es contribuyente neto del área metropolitana. Eso es un dato que no siempre se dice. Contribuyente neto quiere decir que nosotros, cada mandato, aproximadamente, aportamos 100 millones de euros como ciudad y no recibimos la misma cantidad por decirlo suave. Tenemos servicios mancomunados, obviamente, los metropolitanos, que también hacemos una aportación económica muy importante, y de la gestión, pero todos los problemas que hay de inversión, por ejemplo, en el conjunto del área metropolitana, en Barcelona no existen, no tenemos. Es decir, Barcelona es un contribuyente neto, porque es una ciudad que genera el 30% del PIB del país por sí sola, y por lo tanto tenemos una responsabilidad. Pero sí que, como ciudad, también nos interesa mucho resolver aspectos como el de la movilidad, o el de la vivienda, o el de la gestión energética, porque eso afecta directamente a la ciudad.

MP. A nivel de expectativas, y con su experiencia como alcalde, ¿cree que la ley las ha cumplido, o que de entrada se quedó demasiado corta?

JC. Yo creo que sí, políticamente seguro, y yo creo que en este caso el papel de los alcaldes Balmón y Trias en ese momento hay que reconocer que fue muy importante. Es verdad que tuvimos que esperar a tener un gobierno de progreso en Cataluña para que la ley viera la luz, pero creo que el hecho de que el área metropolitana tuviera un alcalde de CiU en aquel momento, simbólicamente, pero también materialmente, hizo que muchas recámaríes se desvanecieran, y creo que desde el punto de vista funcional ha cumplido sus objetivos.

MP. Usted no fue en el proceso de negociación, pero su formación política, el PSC, creía y fue. ¿Cree que hay algún nombre, o nombres, a destacar como grandes arquitectos del AMB?

JC. No conozco en tanto detalle la negociación, francamente, porque no estaba al día de los detalles, pero creo que sí hay dos personajes políticos, conjuntamente con sus equipos técnicos detrás, y estos son Antonio Balmón y Xavier Trias.

MP. ¿Podría ser que el tema de la gobernanza, los equilibrios de poder, fuera un obstáculo para sacar adelante la ley y que se tuvo que superar?

JC. Es evidente que en el área metropolitana siempre ha habido una mayoría de izquierdas, incluso en las épocas más bajas de la izquierda, del PSC en el área metropolitana, ha sido una opción mayoritaria y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Yo creo que hubo en algún momento histórico la tentación de darle una carta de naturaleza política que un área metropolitana no debe tener. Un área metropolitana no debe tener una bandera y un himno. La bandera y el himno de los catalanes es la senyera y Els Segadors. Y la bandera del Área Metropolitana es el logotipo de un gobierno. No le saco valor. Lo que le saco es carga política. Es mi aproximación al hecho metropolitano. Creo que la vocación de este instrumento metropolitano, se diga área o se diga región en el futuro, tiene que ser solucionar problemas, mejorar la gestión, dar escala y soluciones. Como, a través de la escala, podemos dar soluciones a los retos que tienen las ciudades.

MP. Muchas gracias Alcalde.
JC. Gracias a vosotros.

MP. ¿Qué significa para usted el ejercicio de la capitalidad por parte de Barcelona, tanto desde una perspectiva de país como desde la gran conurbación urbana?

JC. Hay un hecho, creo, muy determinante de la Barcelona contemporánea: que Barcelona o es metropolitana o no será. Si la ciudad de Barcelona hoy tiene relevancia desde el punto de vista económico, cultural, de proyección internacional, es porque no sólo es un municipio, sino que representa un área de influencia de mucha centralidad en el sur de Europa. Creo que Barcelona debe contribuir a escalar el hecho metropolitano dentro de Cataluña, porque es sobre todo la posibilidad de solucionar muchos retos que tenemos como sociedad y como país a partir de una escala urbana determinada. Si nosotros queremos asumir el reto de la vivienda, una movilidad bien integrada y sostenible, una gestión del medio ambiente eficiente, eso quiere decir escala, y quiere decir continuo urbano, y eso es la idea de la Barcelona metropolitana.

MP. Por lo tanto, la ley, más que el instrumento político, ¿es un instrumento técnico y de gestión para asumir los retos?

JC. Creo que este fue uno de los problemas que impidió, seguramente, que fuera una ley rápida, porque tenemos que convenir que la ley llegó muy tarde. Es decir, dentro del proceso de la construcción de la Cataluña contemporánea, yo no me lo imagino, o mi familia política no se lo imagina, sin haber institucionalizado o articulado el hecho metropolitano de Barcelona. Esto tuvo una recesividad histórica por parte del nacionalismo catalán durante muchos años, que lo vio -yo en absoluto lo veo así, como un mecanismo de contrapoder o de Cataluña alternativa, por decirlo de alguna manera, la Cataluña urbana.

Es cierto que la Barcelona metropolitana es la Cataluña urbana, podríamos decirle también la Cataluña metropolitana, a mí no me haría nada que se lo dijera así, porque somos la Cataluña metropolitana, con unas especificidades propias que se tienen que entender, se tienen que articular, y creo que en 2010, cuando se aprueba la Ley, es la culminación de un proceso de maduración muy largo, pero feliz. Y desde este punto de vista, para mí la ley culmina este proceso político de una carta de naturaleza de la Cataluña metropolitana, por no decirlo de la Barcelona metropolitana, y es un instrumento de gestión, de primer orden, fundamental.

MP. Así pues, en su modelo de Barcelona, que usted visualiza ya no sólo ahora como Alcalde sino en toda su trayectoria política previa, ¿esta institución metropolitana tiene un rol central?

JC. Tiene un rol central, articula un hecho. Y mi idea de la Barcelona del futuro, de la Barcelona de 2030 o 2050, ya no la veo sólo como la Barcelona de los 35 municipios, de los 3,2 millones de habitantes que suma ahora el actual Área Metropolitana, sino la región metropolitana de los 5,1 millones, que es la actual AMB y la primera corona, eso que se llama la primera corona que va desde Vilanova i la Geltrú pasando por los Vallesos y hasta Mataró. Insisto, es una forma de articular la Cataluña metropolitana. No es, como a veces se puede ver, una especie de pan barcelonismo.

MP. Efectivamente hay gente que lo vive así…

JC. Sí, sí, lo sé. Pero le diré más, sea o no políticamente correcto, creo que es inevitable que pase, que acabará pasando, más allá de Barcelona. ¿Por qué? Pues porque en un mundo globalizado hay un mundo que tiene que resolver problemas que son muy estructurales. Antes he comentado la gestión del medio ambiente, la integración, la movilidad, el tema de la vivienda, etc.
Hay que tener en cuenta que el proceso de concentración que se está produciendo en las áreas urbanas de todo el mundo hace que para resolver problemas y ser relevante a nivel internacional -y es la opción que nosotros hemos hecho como ciudad y como país, ser relevantes a nivel internacional porque nos da muchas oportunidades- hay que tener escala. Y pongamos un ejemplo, yo cuando voy a China, o a países asiáticos, o incluso americanos, me dicen, ¿cuántos habitantes tiene Barcelona? Hasta ahora decía 3,2. Ahora ya comencé a decir 5, porque es la forma de estar sentado en esa mesa.

MP. Ahora que cita la parte internacional, el modelo que a usted le llama más la atención, que integre mejor el bienestar de las personas en gestión de los grandes retos que hemos citado, ¿cuál podría ser?

JC. Yo creo que a nivel internacional, comparando con lo que más se puede parecer a lo nuestro es lo que hace en serie en Francia, sobre todo en la región de Lyon, que es lo que conozco más. Por otro lado, hay un proceso muy interesante que está haciendo el Reino Unido, la Devolution, que es un proceso de descentralización del Estado, que no se produce en las regiones, porque no existen en el Reino Unido, excepto las 3 naciones históricas del Reino Unido, que se está produciendo en las metrópolis, Manchester, Liverpool y el Gran Londres, que es otro proceso que nosotros estamos siguiendo con interés. Yo defiendo en parte, y de momento con una cierta soledad, que de cara al futuro debería producirse en nuestro país un proceso de Devolution en un doble sentido: de abajo hacia arriba en este ente metropolitano del futuro, y de arriba hacia abajo, sea del Estado o la Generalitat, también hacia este ente metropolitano. Es un modelo híbrido que si no recuerdo mal ha inspirado a la ciudad de Vigo.
España es un caso muy excepcional, entre otras cosas porque la otra gran ciudad española, que es Madrid, tiene la comunidad autónoma, que es quien hace estas funciones. En cambio, en Cataluña tenemos una peculiaridad, además de la carga simbólica e histórica que tiene la Generalitat, ya que la escala intermedia entre las competencias autonómicas y las locales, es la metropolitana.

MP. Sintiéndolo y pensando en el futuro, ¿intuyo que usted sería partidario de una línea de fortalecimiento de la institución metropolitana y de más competencias?

JC. Estoy a favor de la idea de la región metropolitana de los 5 millones. Y en este sentido es positivo que el debate que ya se ha abierto sobre este tema en foros, como por ejemplo Rethink Barcelona, vaya haciendo su camino. Considero que no debemos hablar tanto de reformas de la institución o de la ley, sino que debemos centrarnos en saber qué nuevas competencias debería asumir este ente metropolitano, y cómo integramos con algunas políticas, la primera región en la primera corona metropolitana. Por ejemplo, en políticas de integración del transporte público metropolitano o en la gestión de residuos. No empecemos la casa por el tejado, pienso que no es cuestión de hablar de una ley que lo cambie todo, que cree un nuevo gran ente metropolitano, que tiene un presidente que se elige no sé cómo… Yo creo que eso es el final del proceso, lo que tenemos que hacer es un proceso diferente. Tenemos que ir tema a tema, caso a caso, viendo cómo, a partir de dos o tres políticas que sean muy estratégicas, conseguimos coordinarnos. En el caso de la movilidad es muy evidente. Nosotros tenemos la gestión metropolitana del transporte a través de TMB, pero hay un salto de escala muy rápido y que los usuarios y los ciudadanos acusan a diario, Cercanías aparte, que es la movilidad de la gran metrópolis. Todos sabemos que la gente que vive en Sabadell, Terrassa o Mataró no tiene bien resuelta su movilidad porque no está bien integrada. Por lo tanto, necesitamos una autoridad de la movilidad refundada, nueva, y puede ser una de las políticas que se deben empezar a articular con esta perspectiva regional.
Otra es la promoción económica internacional. Es decir, nosotros cuando vamos a ferias para buscar inversiones, no explicamos 101 kilómetros cuadrados. Ya sabemos que hay poco o nada de espacio. En cambio, si Barcelona ofrece un paraguas que puede ser de 500 kilómetros cuadrados, o de 1.000 kilómetros cuadrados, o de la superficie que tenga la región metropolitana que incluya todos los municipios, la situación es diferente.
La ley de 2010 permite un proceso de maduración, de tal manera que afortunadamente se va superando esa sensación, que puedo entender, que tienen parte de los municipios que es una cierta basarda con la idea de la Gran Barcelona de que lo cubra todo, y limite la diversidad o la identidad de los municipios. Mica en poco, se va asumiendo la idea de que Barcelona es también un nombre que pertenece, por decirlo así, a todo el mundo, no sólo a los ciudadanos de Barcelona.

MP. Ideologías y angustias personales aparte, ¿usted encuentra que los alcaldes metropolitanos se muestran cada vez más receptivos ante esta idea?

JC. Pienso que esto va madurando. Sin personalizarlo, yo me he dedicado mucho, durante este primer mandato, más que a teorizar sobre este nuevo modelo de región metropolitana del futuro, a crear la confianza y, sobre todo, la relación en pie de igualdad de Barcelona con el resto de municipios metropolitanos. Estoy visitando municipios que hacía diez, quince o veinte años que un alcalde de Barcelona no visitaba. Estoy haciendo una especia de «tour» para conocer directamente la realidad de los municipios, conocer a los alcaldes y a los concejales, visito la institución, me explican sus problemáticas, etc. Es decir, generar un clima de confianza desde la igualdad. Y siempre digo que Barcelona es un municipio metropolitano más. Es el grande, pero es uno más.

Barcelona es contribuyente neto del área metropolitana. Eso es un dato que no siempre se dice. Contribuyente neto quiere decir que nosotros, cada mandato, aproximadamente, aportamos 100 millones de euros como ciudad y no recibimos la misma cantidad por decirlo suave. Tenemos servicios mancomunados, obviamente, los metropolitanos, que también hacemos una aportación económica muy importante, y de la gestión, pero todos los problemas que hay de inversión, por ejemplo, en el conjunto del área metropolitana, en Barcelona no existen, no tenemos. Es decir, Barcelona es un contribuyente neto, porque es una ciudad que genera el 30% del PIB del país por sí sola, y por lo tanto tenemos una responsabilidad. Pero sí que, como ciudad, también nos interesa mucho resolver aspectos como el de la movilidad, o el de la vivienda, o el de la gestión energética, porque eso afecta directamente a la ciudad.

MP. A nivel de expectativas, y con su experiencia como alcalde, ¿cree que la ley las ha cumplido, o que de entrada se quedó demasiado corta?

JC. Yo creo que sí, políticamente seguro, y yo creo que en este caso el papel de los alcaldes Balmón y Trias en ese momento hay que reconocer que fue muy importante. Es verdad que tuvimos que esperar a tener un gobierno de progreso en Cataluña para que la ley viera la luz, pero creo que el hecho de que el área metropolitana tuviera un alcalde de CiU en aquel momento, simbólicamente, pero también materialmente, hizo que muchas recámaríes se desvanecieran, y creo que desde el punto de vista funcional ha cumplido sus objetivos.

MP. Usted no fue en el proceso de negociación, pero su formación política, el PSC, creía y fue. ¿Cree que hay algún nombre, o nombres, a destacar como grandes arquitectos del AMB?

JC. No conozco en tanto detalle la negociación, francamente, porque no estaba al día de los detalles, pero creo que sí hay dos personajes políticos, conjuntamente con sus equipos técnicos detrás, y estos son Antonio Balmón y Xavier Trias.

MP. ¿Podría ser que el tema de la gobernanza, los equilibrios de poder, fuera un obstáculo para sacar adelante la ley y que se tuvo que superar?

JC. Es evidente que en el área metropolitana siempre ha habido una mayoría de izquierdas, incluso en las épocas más bajas de la izquierda, del PSC en el área metropolitana, ha sido una opción mayoritaria y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Yo creo que hubo en algún momento histórico la tentación de darle una carta de naturaleza política que un área metropolitana no debe tener. Un área metropolitana no debe tener una bandera y un himno. La bandera y el himno de los catalanes es la senyera y Els Segadors. Y la bandera del Área Metropolitana es el logotipo de un gobierno. No le saco valor. Lo que le saco es carga política. Es mi aproximación al hecho metropolitano. Creo que la vocación de este instrumento metropolitano, se diga área o se diga región en el futuro, tiene que ser solucionar problemas, mejorar la gestión, dar escala y soluciones. Como, a través de la escala, podemos dar soluciones a los retos que tienen las ciudades.

MP. Muchas gracias Alcalde.
JC. Gracias a vosotros.

share: